A sus 52 años, Carina Gómez Lauga decidió dar un giro radical en su vida. Desde el centro de Mar del Plata, ciudad donde vivía cerca de la costa, tomó la decisión de mudarse a Traslasierra, un verdadero paraíso natural en Córdoba. La pandemia fue el disparador que la llevó a buscar tranquilidad y conexión con la naturaleza con la construcción de una particular Tiny House.
Sin un plan definido, vendió su casa en apenas quince días, cargó sus pertenencias en una camioneta y emprendió el viaje hacia su nuevo destino. Instalándose cerca de San Javier, Carina se propuso construir un refugio minimalista que ella misma diseñó: una vivienda de 21 metros cuadrados pensada como un templo para estar en contacto con el entorno natural.
Los detalles de la Tiny House cordobesa
Con medidas exactas de 3 por 7 metros, la casita fue levantada en siete meses junto a un albañil local, con quien trabajó día a día para llevar adelante el proyecto. Carina estudió durante meses videos sobre casas rodantes y vida minimalista antes de plasmar los planos, logrando aprovechar cada rincón para que no le falte nada.
Para garantizar autonomía energética, instaló un sistema con cuatro paneles solares y dos baterías de gel que alimentan toda la vivienda sin interrupciones. Además, incorporó luces LED y focos solares en el jardín para complementar la iluminación. A pesar de que la luz pública llega hasta la entrada del terreno, Carina prefirió esta independencia energética.
Gracias a la conexión a internet que instaló, trabaja de forma remota como coach, dicta clases universitarias y ofrece consultas holísticas desde su refugio en las sierras cordobesas. Así, combina su vida laboral con el disfrute del entorno natural que tanto anhelaba sin la necesidad de salir de su hogar.
Este cambio profundo surgió tras atravesar momentos difíciles. Carina compartió en una entrevista que enfrentó una depresión fuerte luego de su divorcio y, años después, luchó contra un cáncer de mama. Estas experiencias tan especiales la impulsaron a buscar una transformación espiritual y una vida más auténtica en Córdoba.
MÁS INFO
Hoy, su tiny house no es solo un lugar para vivir, sino un espacio para recibir a sus hijos y nietos, compartir fogones con vecinos y disfrutar de una rutina elegida y plena. Su historia es un ejemplo de resiliencia y valentía para quienes sueñan con reconectar con la naturaleza y simplificar su estilo de vida.
