Como en Londres, pero en plena ciudad de Buenos Aires: el restaurante escondido en un museo ferroviario

Se trata de un restaurante rodeado de vagones antiguos y piezas que son patrimonio argentino. Cómo es el espacio que combina historia con gastronomía.

25 de junio, 2026 | 20.36

Entre la amplia variedad gastronómica de la ciudad porteña, hay un restaurante escondido dentro del Museo Ferroviario de Buenos Aires que logra combinar la gastronomía y la historia en una experiencia única: Chuchú. Se trata de un espacio entre vagones patrimoniales, ideal para disfrutar en pareja o en familia y tener una salida diferente.

Así es Chuchú: el restaurante escondido en el Museo Ferroviario de Buenos Aires

Entre locomotoras, vagones históricos y objetos antiguos, el restaurante Chuchú ofrece grandes platos clásicos con una reversión moderna. Se puede degustar de las mejores opciones y al mismo tiempo tener un viaje al pasado. 

El proyecto pertenece a Facundo Kelemen, dueño también del restaurante Mengano. Entre los platos se destaca la icónica versión de la lasaña, pero también cuenta con platos clásicos como rigatoni relleno de langostinos, pollo al champiñón, trucha y hasta hamburguesas de asado con provoleta. El precio de los platos se encuentra entre los $20.000 y los $35.000.

A dónde queda Chuchú: los días y horarios del restaurante oculto

El restaurante Chuchú (Av. del Libertador 405, CABA) abre de lunes a domingo por el día de 12:00 a 16:00 y luego de 19:00 a 1:00 hs. El lugar cuenta con estacionamiento y se encuentra dentro del Museo Nacional Ferroviario "Raúl Scalabrini Ortiz", fundado en 1971. 

Además de sentarse a comer, se puede recorrer el museo, donde hay máquinas que expenden y pican boletos, candados, fechadores, mobiliarios de oficina, fuelles y cientos de otros objetos característicos como relojes, telégrafos, teléfonos, velocípedos protagonistas del quehacer cotidiano de los Ferrocarriles Argentinos en los últimos 170 años. 

Entre las colecciones del museo se encuentran piezas únicas a nivel internacional, como una autovía de principios del S. XX, una locomotora a vapor de trocha ancha -denominada “PATRIA”- del año 1896 y una de trocha de 60 cm. del año 1919 que funcionó en el Ferrocarril Económico Correntino. También hay otros vehículos históricos como el Coche Presidencial OF1, que trasladó a Juan Pablo II a la Basílica de Nuestra Señora de Luján durante su visita de 1982, un coche presidencial de madera de principios del siglo XX y el escritorio donde se rubricó la nacionalización de los ferrocarriles argentinos en el año 1948.