El fenómeno de El Niño vuelve a estar en el centro de la atención meteorológica por su fortalecimiento durante 2026 y las posibles consecuencias que podría tener en la Argentina durante los próximos meses. Los pronósticos advierten sobre la posibilidad de lluvias abundantes, inundaciones y tormentas intensas en distintas regiones, especialmente en el Litoral.
Sin embargo, detrás de este evento climático hay una historia que se remonta a varios siglos atrás. Si bien hoy se utiliza para describir una de las principales fases de un patrón climático global, el nombre “El Niño” surgió de las observaciones de pescadores de la costa de Perú, que relacionaron la aparición de aguas cálidas con una época muy particular del año: la Navidad.
Por qué se llama El Niño al fenómeno climático
El nombre tiene su origen en las costas de Perú, donde los pescadores empezaron a observar la llegada periódica de una corriente marina de aguas cálidas que modificaba las condiciones habituales del océano y reducía la disponibilidad de peces. Como el fenómeno solía manifestarse cerca de Navidad, lo asociaron con el Niño Jesús y lo bautizaron como “El Niño”.
Con el paso del tiempo, la denominación dejó de utilizarse solamente para describir esa corriente costera y pasó a identificar un proceso de mayor escala: el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, acompañado por cambios en la circulación atmosférica.
En términos científicos, El Niño forma parte del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un patrón natural que alterna entre una fase cálida, llamada El Niño; una fase fría, conocida como La Niña; y períodos neutrales. Estas variaciones pueden modificar las temperaturas y las precipitaciones en diferentes regiones del planeta.
Qué significa la llegada de El Niño a la Argentina en 2026 y 2027
El calentamiento del Pacífico ecuatorial no se limita a las zonas cercanas al océano. A través de las interacciones entre el mar y la atmósfera, puede modificar los patrones de circulación y afectar las condiciones meteorológicas en países alejados, entre ellos la Argentina.
De acuerdo al informe de septiembre de 2026 del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), existe una probabilidad del 100% de que se mantenga la fase de El Niño durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.
Para la Argentina, este escenario puede favorecer precipitaciones superiores a las habituales en determinadas regiones, con especial atención sobre la Cuenca del Plata y el Litoral. Sin embargo, El Niño no provoca los mismos efectos en todas las provincias ni garantiza que se produzcan lluvias extremas en cada localidad: el impacto depende de la época del año, la región y la evolución de las condiciones atmosféricas.
Por eso, los especialistas siguen de cerca la evolución del fenómeno durante los últimos meses de 2026 y el comienzo de 2027. Los pronósticos estacionales permiten anticipar tendencias generales, pero deben complementarse con las alertas meteorológicas y los informes hidrológicos para evaluar los riesgos concretos de cada zona.
