El papa León XIV envió en 2025 una carta a la Unión Industrial Argentina (UIA) en la que defendió la industria argentina y destacó el rol clave de los empresarios en la sociedad. "La industria es una verdadera comunidad de personas llamadas a crecer juntas", aseguró.
Qué decía la carta en la que el Papa defendió a la industria
El sumo pontífice envió la carta a la UIA para la apertura de a 31° Conferencia Industrial que se realizó el pasado 13 de noviembre del 2025. En su mensaje, el Santo Padre señaló que para la Iglesia la economía no es un fin en sí misma, sino "un aspecto esencial pero parcial del tejido social, en el que se desarrolla el proyecto de amor que Dios tiene para cada ser humano".
"El bien común exige que la producción y el beneficio no se persigan de manera aislada, sino que se orienten a la promoción integral de cada hombre y de cada mujer", apuntó el Papa. En ese sentido, recordó a su predecesor León XIII quien sostenía, en palabras del sumo pontífice, que "si los trabajadores reciben un salario justo, ello les permite no sólo sostener a sus familias, sino también aspirar a una pequeña propiedad y amar más la tierra trabajada por sus propias manos, de la que esperan sustento y dignidad, y así, abrirse a más altas aspiraciones para su vida y la de los suyos".
Al citar a su antecesor, el Papa señaló que "quienes gozan de abundancia material deben evitar cuidadosamente perjudicar en lo más mínimo el sustento de los menos favorecidos, el cual, aunque modesto, se debe considerar sagrado, precisamente porque constituye el sostén indispensable de su existencia".
Qué dijo especialmente sobre Argentina
El sumo pontífice recordó al empresario Enrique Shaw, empresario argentino a quien el papa Francisco autorizó beatificar en 2021. "Entendió que la industria no era sólo un engranaje productivo ni un medio de acumulación de capital, sino una verdadera comunidad de personas llamadas a crecer juntas", apuntó.
Y recordó que el argentino "promovió salarios justos, impulsó programas de formación, se preocupó por la salud de los obreros y acompañó a sus familias en sus necesidades más concretas". "No concebía la rentabilidad como un absoluto, sino como un aspecto importante para sostener una empresa humana, justa y solidaria", subrayó el Papa.
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Al respecto, León XIV consideró que "la santidad debe florecer precisamente allí donde se toman decisiones que afectan la vida de miles de familias". "El mundo necesita con urgencia empresarios y dirigentes que, por amor a Dios y al prójimo, trabajen en favor de una economía que esté al servicio del bien común", concluyó.
