A poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires, existe un rincón de la provincia de Buenos Aires que propone una escapada diferente, caminos rodeados de bambú, espacios verdes y un desafío que puede convertirse en una aventura para toda la familia. Se trata de Laberinto Pampa, un atractivo ubicado en San Antonio de Areco que invita a recorrer sus senderos hasta encontrar la salida.
El predio se encuentra a pocas cuadras del casco histórico de la localidad, por lo que la visita puede combinarse fácilmente con un paseo por uno de los pueblos más tradicionales de la provincia. Calles empedradas, antiguas pulperías, museos y espacios vinculados con la cultura gauchesca completan la propuesta.
Un laberinto entre miles de plantas de bambú
El principal atractivo de Laberinto Pampa es, justamente, su enorme recorrido de bambú. Más de 4.000 plantas forman las paredes naturales que delimitan los caminos y generan un escenario particular, donde orientarse y encontrar la salida se convierte en el principal desafío.
Pero el espacio tiene además una particularidad que lo conecta con la identidad de San Antonio de Areco. El diseño del laberinto toma elementos de la platería criolla y representa figuras asociadas con la tradición local, entre ellas una pluma de ñandú y una flor de pensamiento. La combinación entre la vegetación, los senderos y el entorno rural hace que el paseo tenga una estética muy particular y genere la sensación de estar atravesando un escenario alejado de la ciudad.
Qué se puede hacer durante la visita
El complejo cuenta con distintos sectores pensados para quedarse durante varias horas y disfrutar del aire libre. Entre las opciones disponibles se encuentran una laguna artificial rodeada de jardines y árboles, espacios para descansar, juegos y diferentes actividades recreativas. También hay un restaurante con propuestas de cocina criolla y alternativas para pasar el día sin necesidad de abandonar el predio.
Para quienes buscan una experiencia más vinculada con el campo, también se ofrecen cabalgatas y actividades al aire libre. Durante los meses de frío, el lugar dispone además de refugios calefaccionados. Otra posibilidad es extender la estadía y alojarse en La Cinacina, una estancia situada muy cerca del complejo.
Una de las ventajas de este destino es que permite combinar dos propuestas en una misma salida. Después de recorrer el laberinto, los visitantes pueden acercarse al centro de San Antonio de Areco para conocer algunos de sus sitios históricos y disfrutar de la gastronomía típica.
El pueblo es reconocido por su vínculo con las tradiciones gauchescas, la artesanía, la platería criolla y las pulperías, por lo que resulta una alternativa interesante para quienes buscan una escapada de fin de semana sin alejarse demasiado de Buenos Aires. El acceso desde CABA puede hacerse en auto por la Ruta Nacional 8, en un recorrido que suele demandar alrededor de una hora y media, aunque el tiempo final depende del tránsito.
Cuánto cuesta la entrada
Según las tarifas difundidas por el establecimiento, el ingreso general tiene un valor de $18.000, mientras que los niños de entre 3 y 12 años abonan $13.000. Para jubilados y residentes de San Antonio de Areco, el precio informado es de $10.000. Los jubilados residentes pagan $7.000, mientras que menores de 3 años y personas con discapacidad ingresan sin cargo. También existe una promoción familiar con un 10% de descuento para familias que tengan tres o más hijos menores de 12 años.
La entrada permite acceder al laberinto y utilizar los diferentes espacios del complejo, por lo que la visita puede convertirse en un plan de jornada completa.
