Una acumulación de más de 60.000 toneladas de ropa abandonada continúa creciendo cada año en pleno desierto de Atacama, en el norte de Chile.
La dimensión de este enorme vertedero textil es tal que, según la aplicación SkyFi, la mancha de residuos puede llegar a apreciarse desde imágenes tomadas por satélite. Situado en las cercanías de la localidad de Alto Hospicio , este vertedero textil se ha convertido en uno de los ejemplos más impactantes del daño provocado por la moda rápida.
La crisis de la moda rápida supera ampliamente las fronteras chilenas: en enero de 2026, el puerto de Iquique recibe cada año entre 120.000 y 180.000 toneladas de ropa usada; una cifra que sitúa a Chile como el cuarto mayor importador mundial de prendas de segunda mano.
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El circuito de la ropa que termina en el desierto
Todo comienza en el puerto de Iquique, en la costa norte de Chile. Cada año llegan a sus muelles más de 60.000 toneladas de prendas procedentes de Europa y de distintos lugares del planeta. Buena parte de esta mercancía entra sin pagar impuestos, ya que Iquique forma parte de las zonas francas chilenas. Desde allí, los cargamentos se trasladan hasta la zona franca de Alto Hospicio , donde la carga se distribuye hacia otros países de Latinoamérica.
Sin embargo, una enorme cantidad queda sin salida comercial y como nadie asume los costes de gestión de estos residuos, muchas prendas acaban abandonadas en pleno desierto de Atacama. El alcalde de Alto Hospicio, Patricio Ferreira, denunció una situación que se prolonga desde hace años: "Nos sentimos abandonados. Sentimos que nuestra tierra ha sido sacrificada. Somos el basurero del mundo y todavía no existe una solución real para este problema", dijo a la AFP.
Las marcas que aparecen entre los residuos
Los análisis realizados por la ONG Ekō junto al colectivo chileno Desierto Vestido han permitido identificar algunas de las marcas más habituales entre las prendas en el desierto. Entre las prendas aparecen etiquetas de Old Navy, H&M, Adidas y Levi's y también de firmas reconocidas como Zara, Hugo Boss, Under Armour, Tommy Hilfiger o Nike.
Pero el problema no termina con el abandono de las prendas. En ocasiones, la ropa se quema para facilitar su eliminación, generando graves consecuencias ambientales ya que contaminan el suelo, pueden afectar a las aguas subterráneas y liberan sustancias perjudiciales al aire.
Bastian Barria, uno de los fundadores de Desierto Vestido, explica que después de algunos incendios queda sobre la superficie una capa oscura que recuerda al petróleo endurecido. Sin embargo, ese material no procede de combustibles fósiles sino de los restos de tejidos que se han derretido durante la combustión.
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Salud, contaminación y una causa judicial histórica
Más allá de las consecuencias ambientales, las autoridades se muestran preocupadas por los problemas de salud que puede sufrir la población. Muchas de estas prendas contienen fibras sintéticas como el poliéster, un material derivado del petróleo que al arder puede liberar compuestos contaminantes.
Los humos procedentes de las quemas llegan hasta las zonas habitadas cercanas y algunos vecinos aseguran sufrir molestias respiratorias. Alto Hospicio se ha convertido en uno de los lugares más afectados. En un hecho considerado "histórico", el Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta determinó que el Estado chileno tuvo responsabilidad por omisión al no haber prevenido ni controlado durante años la acumulación ilegal de residuos textiles en terrenos fiscales de Alto Hospicio.
La sentencia ordenó la creación de un plan de reparación ambiental con una duración de 10 años. Sin embargo, el proceso todavía no está cerrado: el Consejo de Defensa del Estado (CDE) presentó una apelación ante la Corte Suprema, por lo que la decisión final continúa pendiente.
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El costo ambiental de la moda rápida
La ONU alerta sobre el impacto global de esta industria. "Los seres humanos generamos en todo el mundo más de 2000 millones de toneladas de residuos al año, suficientes para dar 25 vueltas al planeta si se empaquetaran en contenedores de transporte estándar, contaminando la tierra, el aire y el agua, y afectando de manera desproporcionada a las comunidades más pobres", adviertieron.
"La moda está en el punto de mira del día internacional de este año, subrayando el asombroso consumo de recursos y los niveles de contaminación. Se trata de una industria en la que las tendencias cambian rápidamente y las prendas suelen desecharse después de haber sido usadas un puñado de veces. Los expertos calculan que duplicar la vida útil de la ropa podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 44%" , concluyeron desde la ONU.
El desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del planeta, se convirtió en el símbolo de una crisis que exige soluciones urgentes y estructurales.
