En el noroeste argentino, en pleno Parque Nacional Baritú, en la provincia de Salta, crece un hongo que se llama Lionel Messi. Y no, no es una broma, sino que Cercopemyces messii es una especie real que fue descubierta por los científicos en el 2023.
La especie fue identificada por un equipo de investigadores del Laboratorio de Hongos Agaricales del Instituto de Micología y Botánica (InMiBo), que depende de la UBA y el Conicet, junto a un especialista de la State University of New York. El hallazgo se dio en una campaña de investigación realizada en 2023, en una zona del parque conocida como El Cedral, y fue publicado en la revista científica Mycological Progress.
Según describió Agustín Pastor Martínez, uno de los investigadores del hallazgo, el Cercopemyces messii "tiene un muy buen porte, gran tamaño, textura y color". Suele crecer en grupos y formando anillos, con abundante presencia cerca de los cedros de la zona.
Hasta el momento, solo se conocen cuatro especies dentro del género Cercopemyces en todo el mundo, lo que convierte al hallazgo en un dato relevante para la comunidad científica más allá del gancho del nombre. Junto a esta especie, el mismo equipo identificó otro hongo nuevo en la misma zona, bautizado Clitocybe cedrelae.
Por qué se llama Lionel Messi el hongo
La elección de "Lionel Messi" como nombre para este hongo no fue casual. Según explicó Pastor Martínez, la decisión buscó aprovechar la repercusión que tiene el futbolista para conectar el hallazgo científico con el resto de la sociedad argentina. "Nos pareció bien homenajearlo, ya que le tenemos mucho aprecio y además creemos que es una oportunidad para conectar este nuevo descubrimiento de una especie fúngica del país con toda la comunidad de la Argentina", señaló el investigador.
En este sentido, los científicos remarcaron que tanto el Cercopemyces messii como el resto de las especies fúngicas del Parque Baritú deben considerarse en riesgo, ya que sus hábitats naturales están amenazados. Nombrar a un hongo con el apellido de una de las figuras más populares del país funciona, entonces, como una forma de darle visibilidad a un ecosistema que suele pasar desapercibido.
Sin ir más lejos, el Parque Nacional Baritú protege más de 72 mil hectáreas de yungas, un ecosistema de bosques nublados en las laderas de los Andes, con una enorme diversidad de hongos agaricales de la que todavía se conoce solo una parte. Según explicó el biólogo Flavio Moschione, de la Administración de Parques Nacionales, la humedad constante y la gran cantidad de madera muerta en la zona favorecen la proliferación de estas especies, muchas de ellas todavía sin catalogar.
