En el contexto de crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, una histórica fábrica de baterías entró en concurso preventivo. La firma cerró una de sus fábricas recientemente y despidió más de 100 trabajadores.
Se trata de Unionbat, fabricante de las baterías Willard y uno de los históricos proveedores de la industria automotriz argentina. Acumula un pasivo de más de $40.000 millones y atravieza un fuerte deterioro financiero.
La compañía llegó a la Justicia luego de concentrar su producción en una única fábrica, ubicada en General San Martín, tras el cierre del establecimiento que tenía en Gualeguaychú. La decisión implicó la salida de 101 trabajadores y dejó a la empresa con una plantilla de 212 empleados.
El expediente concursal muestra la magnitud del deterioro. Unionbat declaró obligaciones por $40.962,47 millones, además de compromisos por u$s3,92 millones y 21.427 euros. El mayor componente corresponde al sistema financiero: bancos y otras entidades concentran acreencias por $25.578,02 millones y u$s1,8 millones. A esto se suman deudas comerciales con proveedores por $6.075,56 millones, obligaciones laborales por $6.271,16 millones y compromisos fiscales por $3.037,73 millones.
La situación ya había quedado expuesta en el último ejercicio económico, cerrado el 28 de febrero de 2026. En ese período, Unionbat facturó $46.585,97 millones, un 24% menos que en el ejercicio anterior medido en moneda comparable. Pero el principal problema estuvo en los costos: los bienes vendidos representaron $53.767,75 millones, por encima de los ingresos obtenidos.
El resultado fue una pérdida bruta superior a $7.181 millones, cuando un año antes la compañía había obtenido una ganancia bruta cercana a $28.000 millones. Los gastos financieros y por tenencia profundizaron el rojo y llevaron la pérdida final del ejercicio a $21.929,40 millones. En el período anterior había registrado una ganancia de $967,88 millones.
El golpe también se reflejó en el patrimonio. En apenas un año pasó de $24.286,83 millones a $2.357,44 millones, lo que representa una reducción cercana al 90%. La compañía tenía al cierre del ejercicio activos por $39.184,59 millones y un pasivo contable de $36.827,16 millones.
El cierre de la planta y 101 despidos
Antes de recurrir al concurso, Unionbat avanzó con un proceso de reducción de su estructura industrial. A fines de junio dejó de operar su planta de Gualeguaychú, un establecimiento de 20.000 metros cuadrados que quedó con una dotación mínima para tareas de seguridad, mantenimiento y custodia. La empresa justificó la decisión por la pérdida de viabilidad económica de la fábrica, en un contexto de menores niveles de actividad y mayores costos.
El cierre derivó en el despido de 101 trabajadores. Las indemnizaciones pendientes representan otro de los problemas que quedaron incorporados al proceso judicial: la compañía calculó esas obligaciones en unos $5.000 millones y reconoció que no dispone de liquidez ni de financiamiento suficiente para afrontarlas por fuera del concurso.
En su presentación ante la Justicia, Unionbat identificó varios factores detrás del deterioro. Entre ellos mencionó la contracción de la demanda, el incremento de los costos industriales, laborales y financieros y, especialmente, la presión de los productos importados. De esta manera se suma otra importante compañía a la larga lista que sufrieron la apertura de importaciones que impulsó Javier Milei.
La empresa puso el foco en las baterías provenientes de Brasil, cuya mayor presencia en el mercado de reposición habría generado una fuerte competencia sobre los precios. Según describió la propia compañía, durante el ejercicio 2025/26 enfrentó una “creciente presión competitiva en el mercado de reposición por el ingreso de productos importados, especialmente de origen brasileño”.
La consecuencia fue una menor capacidad para trasladar sus costos a los precios finales. Frente a ese escenario, Unionbat restringió el crédito comercial, abandonó una estrategia basada en crecer en volumen y reforzó la oferta de productos de segmentos económicos para intentar conservar clientes.
