En la localidad bonaerense de Tapalqué, desde el 2009 existe una alternativa que busca romper con la lógica clásica de los geriátricos. El Municipio le ofrece a los jubilados que quieren conservar su autonomía sin quedar aislados una opción en un complejo de viviendas compartidas, que actualmente alberga a 31 personas.
El proyecto funciona como un modelo de cohousing y combina viviendas independientes con servicios de asistencia y la apuesta por la vida comunitaria. El objetivo no es reemplazar la autonomía de los residentes, sino acompañarla y generar condiciones para que puedan continuar desarrollando sus actividades cotidianas.
Cada una de las 27 viviendas cuenta con dormitorio, baño, cocina y comedor, y puede ser ocupada por hasta dos personas. Para ingresar, los postulantes atraviesan entrevistas con profesionales y una evaluación médica que contempla su estado físico y cognitivo. El requisito central es que puedan desenvolverse de manera autónoma.
Una vivienda propia, pero con acompañamiento
Una de las principales diferencias con un geriátrico tradicional es la libertad con la que cuentan los residentes. Pueden entrar y salir sin horarios, recibir a sus familiares y hasta alojar durante algunos días a hijos o nietos, siempre que exista un acuerdo con quien comparte la vivienda.
El municipio brinda servicios de enfermería, alimentación, limpieza y mantenimiento. De lunes a viernes hay un enfermero hasta las 20, mientras que durante los fines de semana se realizan recorridas. También se ofrece almuerzo de lunes a sábados y feriados, además de limpieza profunda semanal.
El complejo también busca que la vida cotidiana no quede reducida a cuestiones vinculadas con la salud. Hay talleres de teatro, literatura, alfabetización, reflexión grupal y ciclos de cine, entre otras actividades. La intención es combatir uno de los grandes problemas asociados al envejecimiento, que es la soledad.
“Vivir en este complejo permite vivir en comunidad”, explicó la trabajadora social y responsable del espacio Eugenia González Rocca. Según señaló, muchas personas llegan porque no tienen familiares cercanos, buscan una vida más tranquila o prefieren evitar que sus hijos tengan que hacerse cargo de sus necesidades cotidianas.
Cuánto cuesta y cómo se accede
El sistema tiene además una característica particular y es que está pensado como una política pública accesible, por lo cual el costo se establece según los ingresos previsionales. Para los residentes de Tapalqué equivale al 50% de sus haberes y para quienes llegan desde otras localidades, el 75% durante los primeros tres años y luego el 50%.
La convivencia también plantea desafíos. Las viviendas son compartidas y pueden ser ocupadas por dos personas que incluso pueden compartir dormitorio. Por eso, antes del ingreso se analiza no solo la situación médica de cada postulante, sino además su perfil y la compatibilidad con otros residentes.
Con más de 15 años de funcionamiento, el complejo se convirtió en una experiencia fructífera dentro de las políticas públicas para adultos mayores y en un modelo que distintos municipios han visitado para conocer cómo podría replicarse.
