El pastor evangélico Esteban Cayetano Nuñez Morel fue condenado a 14 años de prisión efectiva por abusar sexualmente de dos niñas en La Plata. El juez Santiago Paolini, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal III, fijó una pena de siete años de cárcel por cada una de las víctimas, en el marco de una causa por abuso sexual reiterado y corrupción de menores de 13 años.
La sentencia llegó después de que un jurado popular declarara por unanimidad la culpabilidad del acusado. A la resolución judicial se llegó tras un largo proceso, que duró casi nueve años entre reclamos y demoras. Según la información publicada sobre el expediente, Nuñez Morel había logrado eludir las notificaciones judiciales durante años y fue declarado en rebeldía en 2023, sin haber cumplido hasta entonces un solo día de detención.
La condena hizo además foco en el rol que ocupaba el acusado dentro de la comunidad religiosa y en la confianza que la familia había depositado en él. Aparte de oficiar como pastor, Nuñez Morel era docente de catequesis.
Los agravantes que tuvo en cuenta el tribunal
Uno de los principales elementos considerados para determinar la pena fue la posición de poder que ocupaba Nuñez Morel frente a las niñas. La acusación remarcó que el condenado era tanto un referente religioso como un docente de catequesis, funciones que implicaban una relación de confianza y cuidado que terminó siendo utilizada para cometer los delitos.
El magistrado también valoró la situación de indefensión de las víctimas frente al agresor. Según los elementos expuestos durante el proceso, las niñas sufrieron amenazas para evitar las denuncias.
El testimonio de las niñas y el acompañamiento a las familias
La causa pudo avanzar a partir de las denuncias y los testimonios de las víctimas y de su madre. En 2017, las niñas y su familia acudieron a la ONG Casa María Pueblo en busca de protección, contención y asistencia frente a la situación que atravesaban.
La organización asumió el patrocinio jurídico gratuito y brindó acompañamiento integral a la familia durante el proceso. Según afirmaron los familiares de las víctimas, la intervención de la organización "fue clave" para sostener el reclamo judicial y garantizar que las víctimas contaran con la representación legal en una causa de especial gravedad.
La participación de las niñas en el proceso resultó central para llegar al juicio oral. La denuncia inicial ocurrió cuando ambas eran menores de edad y se encontraban en una situación de especial vulnerabilidad frente a un adulto que ejercía autoridad religiosa y mantenía un vínculo de confianza con su entorno.
