La fiebre hemorrágica argentina (FHA), también conocida como “mal de los rastrojos”, ya registró 22 casos confirmados en el país entre la primera semana epidemiológica y la 35 del 2026. Los datos surgen de un informe del Boletín Epidemiológico Nacional, que analizó la evolución de la enfermedad, causada por el virus Junín.
Del total de contagios confirmados, 11 se registraron en Córdoba, 9 en Santa Fe y dos (2) en la provincia de Buenos Aires. Estas tres jurisdicciones concentran históricamente la mayor parte de los casos, ya que la enfermedad principalmente se presenta en la pampa húmeda.
El reporte también muestra una disminución, comparado con el mismo período del año pasado. En el 2025 se habían confirmado 50 casos y en el 2026, la cifra disminuyó en un 44%. También se observó una baja en las notificaciones de casos sospechosos, que pasaron de 481 a 276.
La FHA es una zoonosis viral aguda cuyo principal reservorio es el roedor silvestre Calomys musculinus. El contagio puede producirse al inhalar partículas de polvo contaminadas con secreciones u orina de los roedores infectados, o por el contacto del virus con pequeñas heridas en la piel y las mucosas.
Cuáles son los síntomas y por qué puede ser peligrosa
La enfermedad puede provocar alteraciones vasculares, renales, hematológicas, neurológicas e inmunológicas. La evolución puede ser grave y sin tratamiento su letalidad puede alcanzar el 30%.
El diagnóstico temprano resulta fundamental para mejorar el pronóstico. Según el informe sanitario, el tratamiento con plasma inmune de personas que se recuperaron de la infección puede reducir la letalidad a valores cercanos al 1%, cuando se administra dentro de los primeros ocho días desde el comienzo de síntomas.
Por eso, ante la aparición de síntomas compatibles, especialmente en personas que viven o estuvieron en zonas endémicas, es importante consultar rápidamente al médico. La detección temprana permite evaluar el cuadro y actuar dentro del período en el que el tratamiento resulta clave.
La principal herramienta de prevención: la vacunación
La fiebre hemorrágica argentina puede prevenirse mediante la vacuna CANDID #1, incorporada al Calendario Nacional de Vacunación en el 2007. Está indicada para las personas que residen o desarrollan actividades en el área endémica, siempre que cumplan con los criterios establecidos para su aplicación.
La vacuna es producida por el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio I. Maiztegui”, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, que también participa en la vigilancia epidemiológica y en la provisión de vacunas y tratamientos.
Aunque la cantidad de casos confirmados durante el 2026 es menor que la registrada el año pasado, el informe de Salud recuerda la importancia de sostener las medidas de prevención, sobre todo en zonas rurales y periurbanas donde circula el roedor transmisor.
