En las profundidades del océano habita el Ogcocephalus darwini, conocido también como pez murciélago labios rojos. Como su nombre lo indica, esta insólita especie pareciera llevar los labios pintados de rojo, y como si esto fuera poco, en lugar de nadar, prefiere caminar por el fondo del mar.
5 datos asombrosos del pez murciélago labios rojos
El pez murciélago labios rojos es una de las especies que más preguntas puede generar a simple vista. Y es que su insólita apariencia y su manera de trasladarse lo convierten en un ejemplar único. A continuación compartimos 5 datos asombrosos de este animal:
- Camina en lugar de nadar: sus aletas pectorales y pélvicas se adaptaron con el tiempo para funcionar como verdaderas patas. Aunque puede nadar torpemente, prefiere "caminar" sobre el fondo del mar.
- Labios carmesí de función incierta: su intenso color rojo carmín brillante contrasta con su cuerpo pardo. Los científicos creen que sirve para el reconocimiento entre la especie o para atraer pareja durante el apareamiento.
- Pesca con su propia "caña integrada": en la cabeza posee un órgano retráctil llamado illicium, que emite un señuelo químico para atraer pequeños peces, moluscos y crustáceos directo a su boca.
- Habitante casi exclusivo de Galápagos: es una especie endémica que vive principalmente en las aguas circundantes de las islas Galápagos (Ecuador) a profundidades de entre 3 y 75 metros, aunque se han registrado avistamientos en Perú.
- Forma corporal única y cuerno frontal: su cuerpo es aplanado en forma de disco y cuenta con una protuberancia córnea sobre los ojos, lo que le da un aspecto abisal y le ayuda a camuflarse perfectamente en los lechos marinos rocosos o arenosos.
Por qué tiene los labios rojos y le dicen pez murciélago
El nombre de pez murciélago es por su peculiar morfología y su forma de desplazarse. Visto desde arriba, su cuerpo es aplanado en forma de disco, con una piel rugosa y un tinte pardo o grisáceo que recuerda a las alas extendidas de un murciélago. Además, sus aletas pectorales y pélvicas han evolucionado para funcionar como extremidades rígidas, lo que le da una postura encorvada y un andar torpe sobre el fondo marino que evoca la silueta de este mamífero volador cuando se arrastra por la tierra.
En cuanto a sus llamativos labios carmesí, la razón exacta de su intensa pigmentación sigue siendo objeto de investigación marina, pero la hipótesis principal está ligada a la reproducción. Los biólogos marinos sostienen que este color rojo tan brillante actúa como una señal de reconocimiento entre individuos de la misma especie en las oscuras profundidades, facilitando que machos y hembras se identifiquen y se atraigan mutuamente durante la época de apareamiento.
