Dónde queda Playa del Carro Quebrado: el paraíso brasileño que pocos conocen

Se trata de una de las playas menos conocidas de Brasil pero no por eso menos linda. Las imágenes demuestran las vistas paradisíacas de este lugar que es una opción ideal para viajar este verano.

11 de enero, 2026 | 12.16

Brasil es uno de los países más elegidos para vacacionar, por las playas paradisíacas ya icónicas que tiene a lo largo de su costa atlántica. A pesar de que la mayoría de las personas van a Río, Buzios o Florianópolis, existen otras ciudades con paisajes iguales o más lindos.

En el noreste de Brasil, las costas de los estados de Alagoas y Pernambuco conforman la llamada Costa dos Corais, una región famosa por sus playas de aguas transparentes y paisajes imponentes. Dentro de este entorno, en Barra de Santo Antônio -ubicada a unos 45 kilómetros de Maceió, la capital estadual- se esconde la pintoresca playa de Carro Quebrado, un rincón poco conocido que destaca por su belleza, tal como detalla el sitio oficial del municipio.

El nombre del lugar se explica a partir de una historia popular que habla de un visitante que quiso ingresar en auto y terminó con el vehículo atascado en la arena blanda. Más allá de la veracidad del relato, lo cierto es que llegar hasta allí no resulta fácil, y justamente esa dificultad ha permitido que se conserve casi intacta: un escenario natural con imponentes barrancas multicolores, piletas naturales de aguas cristalinas, palmeras y sorprendentes formaciones de coral.

Playas brasileñas.

Qué hacer en la playa de Carro Quebrado

Al arribar a esta playa, el acceso se realiza a través de un sendero de tierra serpenteante, rodeado por frondosos palmares de cocoteros. Una buena opción es alquilar un buggy o un cuatriciclo, o sumarse a una excursión guiada, ya sea por tierra o por mar. Viajar acompañado por un guía resulta recomendable, ya que la señalización en la zona es escasa. No dejes de acercarte al mirador de Playa Carro Quebrado, desde donde se obtienen vistas impactantes del mar resplandeciente y los acantilados abruptos.

Playas brasileñas.

Una vez en la playa, el entorno invita a caminar descalzo sobre la arena fina y desconectarse de inmediato. Recorrer la costa, admirar las paredes rocosas y observar las palmeras recostadas sobre el paisaje es parte del encanto del lugar. El escenario es ideal para sacar fotografías memorables. Con la bajamar, se forman piletas naturales perfectas para darse un refrescante baño, mientras que con la marea alta el agua suele cubrir gran parte de la playa, transformando por completo el paisaje.