Argentina pose una de las diversidades paisajísticas más importantes del mundo. Sin lugar a dudas, nada tiene que envidiarle a los destinos de moda y dentro de nuestro territorio, las y los turistas pueden encontrar sitios de una belleza incalculable tanto en la región norte como en el sur. En pleno verano 2026, frente a las altas temperaturas y el calor sofocante, son más los visitantes que prefieran pasar sus vacaciones en el agua.
Uno de los destinos más llamativos se encuentra en la Patagonia, donde si bien son poco conocidas, existen una serie de islas deshabitadas que transmiten tranquilidad y conexión con la naturaleza.
El camino de playas se encuentra sobre la Ruta Azul, un periplo de 450 kilómetros que se extiende desde Rawson hasta Caleta Córdova, ambas ciudades ubicadas en la provincia de Chubut. Desde la Fundación Rewilding se encuentran trabajando para que cada vez más personas puedan disfrutar de este sitio tan idílico y cargado de misterio.
María Mendizábal, responsable del área de Turismo, explicó en diálogo con La Nación que, durante años, muchas estancias privadas bloquearon el acceso y la vista al mar. Frente a ese escenario, la Fundación decidió adquirir esos terrenos para garantizar que el público pueda volver a disfrutar libremente de la costa.
"Nosotros compramos esas estancias, abrimos caminos, creamos portales, campings gratuitos y senderos con un único objetivo: que todos puedan conocer este mar increíble", explicó.
Las playas de la Ruta Azul, como su nombre lo indica, tienen agua azulada, tierra blanca y una brisa patagónica que se percibe de punta a punta. Existe un tramo -que inicia en Bahía Arredondo- donde las playas son desérticas. En ese lugar, existe un camping que no necesita reserva previa en el que se puede disfrutar de la cocina local y de los libros que ponen a disposición los dueños.
Estas playas tienen una característica común: una calma inigualable. Además, la temperatura templada y el viento permiten a los fanáticos del deporte, por ejemplo, realizar snorkel.
"Son playas que te hacen imaginar quiénes las habrán caminado antes: nómades, exploradores, ganaderos, algueros, pescadores. Paisajes que guardan historias increíbles", indicó Mariana Cassini, coordinadora de Relaciones Públicas de Patagonia Azul.
Las playas de la Ruta Azul también están atravesadas por relatos fantasmales que se remontan al siglo XIX y tienen como escenario a uno de los faros de la zona. Según la leyenda urbana, todavía hoy merodean por el lugar los espíritus de navegantes ingleses y franceses que arribaron a estas costas durante aquella época.
Qué actividades se pueden realizar en las playas de Ruta Azul
En estas playas, los turistas no solo pueden bañarse en el mar, también tienen la posibilidad de avistar diferentes especies que habitan en el sitio: desde delfines, ballenas, toninas, lobos marinos y decenas de aves.
Asimismo, se pueden hacer distintas travesías, trekking y navegar en kayak.
