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El error que cometés al lavar las toallas y que las deja ásperas: cómo recuperar su suavidad

Aunque estén recién lavadas, las toallas pueden perder su textura esponjosa por algunos hábitos cotidianos. Qué cambios hacer en el lavado y el secado para mantenerlas suaves y prolongar su vida útil.

17 de octubre, 2026 | 19.08
El error que cometés al lavar las toallas y que las deja ásperas: cómo recuperar su suavidad.

Salir de la ducha y envolverse en una toalla suave es uno de los pequeños placeres cotidianos. Sin embargo, con el paso del tiempo, las telas pueden volverse rígidas y ásperas, incluso después de pasar por el lavarropas. Aunque muchas personas creen que se debe únicamente al desgaste, algunos errores durante el lavado pueden acelerar la pérdida de suavidad.

Uno de los más frecuentes es utilizar demasiado detergente. Cuando se supera la dosis recomendada, pueden quedar residuos atrapados entre las fibras, lo que modifica su textura. Algo similar ocurre con el suavizante: su uso excesivo puede dejar una película sobre el tejido y reducir su capacidad de absorción.

La dureza del agua, la sobrecarga del lavarropas y las temperaturas elevadas durante el secado también pueden contribuir al problema.

Cómo recuperar la suavidad de las toallas

Antes de reemplazarlas, existen algunos cambios sencillos que pueden ayudar a recuperar parte de su textura original:

  • Reducir el detergente: respetar la cantidad recomendada según la carga y el nivel de suciedad ayuda a evitar residuos.
  • Limitar el suavizante: alternar los lavados sin este producto puede favorecer la absorción de las toallas.
  • Incorporar un enjuague adicional: permite eliminar restos de jabón que hayan quedado entre las fibras.
  • No sobrecargar el lavarropas: dejar espacio suficiente mejora la circulación del agua y la limpieza.
  • Sacudirlas antes de secarlas: este movimiento ayuda a separar las fibras y evita que queden apelmazadas.

La dureza del agua, la sobrecarga del lavarropas y las temperaturas elevadas durante el secado también pueden contribuir al problema.

El error al secarlas que puede dejarlas rígidas

Dejar las toallas demasiado tiempo bajo el sol intenso o utilizar temperaturas excesivas en la secadora puede afectar su textura. Lo recomendable es extenderlas en un lugar ventilado y sacudirlas antes de colgarlas. Si se utiliza secadora, conviene elegir una temperatura baja o moderada, siempre que la etiqueta de la prenda lo permita.

Además, para mantenerlas en buenas condiciones, las toallas de baño pueden lavarse después de tres o cuatro usos, siempre que se sequen por completo entre cada uno. Si acumulan humedad o mal olor, es preferible lavarlas antes.

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