Incendio en el Delta: cómo se lo combate y qué efectos tiene el humo en la salud

Los gobiernos de Entre Ríos y Santa Fe trabajan en la contención del fuego, que ya devoró 90 mil hectáreas de pastizales. Las advertencias de los médicos y el reclamo por la ley de humedales.

07 de agosto, 2020 | 22.34

Los incendios en el Delta entrerriano, que se registran desde principios de año pero se han profundizado en las últimas semanas, ya han afectado a 90 mil hectáreas de pastizales. Autoridades de los gobiernos de Entre Ríos y Santa Fe trabajan en la contención del fuego, con asistencia nacional. En promedio, unos 50 agentes del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, brigadistas de ambas provincias, de Policía Federal, Prefectura, Protección Civil de la Nación, de parques nacionales y bomberos voluntarios se turnan para una labor incesante, que muchas veces no busca apagar las quemas, sino que al menos limitarlas y que no continúen expandiéndose. Todo ello complementado con el apoyo de aviones hidrantes y helicópteros, junto a otros vehículos de patrullaje.

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A todo este escenario se le suman condiciones naturales que no colaboran, como la bajante de ríos, la sequía de los humedales, la ausencia de lluvias y los fuertes vientos registrados en las últimas horas, que han poblado de humo y ceniza la ciudad de Paraná.

Los primeros focos se habían detectado en junio, en las islas de Victoria, presumiblemente provocados para obtener rebrote como forraje para el ganado, para limpieza de la zona de las viviendas de los pobladores o como consecuencia de actividades recreativas de pesca y caza. La alarma se intensificó cuando el humo invadió la ciudad de Rosario, generando el malestar de vecinos y autoridades, al punto tal que un concejal propuso declarar persona no grata al gobernador entrerriano, Gustavo Bordet. Rápidamente se dio intervención a Bomberos y brigadistas, que comenzaron un trabajo de contención que se mantiene hasta hoy.

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A los pocos días, el Gobierno Nacional, a través de los ministerios de Ambiente, Seguridad y Defensa, se ocupaban también del tema. La cartera de Cabandié apuntó rápidamente a la responsabilidad de los productores; la de Sabina Frederic ordenó patrullajes exhaustivos, especialmente de Prefectura; y la de Agustín Rossi envió dos buques multipropósito con personal que se sumó al trabajo iniciado por los agentes locales. En las últimas horas el fuego se ha expandido a la provincia de Santa Fe, en zonas muy cercanas a la ciudad capital, afectando no sólo a la población de a esa localidad sino que además a Paraná, donde hace más de tres días que se respira humo y las calles, veredas, balcones y terrazas amanecen repletas de ceniza.

Repercusión en la salud

Sebastián Calí es médico neumonólogo. En contacto con El Destape, el especialista indicó que las consecuencias del humo en el aire en la salud de las personas va a depender especialmente de dos factores: la intensidad y el tiempo de exposición.

“A partir de ello puede generar, en mayor o menor medida, irritación de las mucosas, afectando a ojos, nariz y garganta, generando dolor, irritación, ojos rojosaumento de secreción nasal, picazón y dolor” remarcó Calí.

El médico dijo que, en algunos casos, puede acarrear tos o estímulos inflamatorios como broncoespamos: “Sobre todo en pacientes con predisposición, como niños, ancianos y mujeres embarazadas. También en aquellos con enfermedades respiratorias crónicas, como EPOC o asma. En esos casos, agravando la intensidad de síntomas e incluso provocando la falta de aire”.

Como recomendación, el médico subrayó como fundamental circular lo menos posible en las zonas de más intensidad del humo –en el caso de Paraná la Costanera- y mantener los ambientes del hogar cerrados: “En este contexto particular el uso del barbijo ayuda, porque colabora a filtrar las partículas grandes, minimizando el impacto. Como criterio, siempre se recomienda tener dos, alternarlos y lavarlos frecuentemente con agua caliente y detergente”.

El trabajo en el campo

"Los objetivos se van planteando día a día porque los focos se priorizan en relación a los recursos, cercanías a poblaciones o actividades productivas" explicó Alberto Seufferheld, director del Plan Nacional de Manejo de Fuego. En contacto con Cara y Ceca (Radio UNER), el agente resaltó: “La situación del Delta, desde Paraná hasta Buenos Aires, está sufriendo con la bajante y la escasez de lluvias un estrés hídrico. Eso predispone a que cualquier tipo de fuego tome magnitud”.

El especialista detalló cómo se desarrolla la labor: “Lo que se busca es cortar el avance en varios lugares. Por suerte hay una fisonomía donde no hay vegetación y sirve como cortafuegos. Lo limitamos a esos canales. Además se establece un perímetro alrededor de las viviendas, algunas de las cuales han tenido fuego cercano. Se busca defender la infraestructura, pero el fuego continúa”.

Seufferheld reparó además en un punto no menor: el coronavirus. “Se complica mucho, porque la pandemia nos limita el recurso humano. Algunos vienen de Buenos Aires o Córdoba donde hay transmisión comunitaria. Hay que cuidarse, porque donde haya un infectado, se pierde todo el operativo. No son las mismas condiciones con las que trabajaríamos en un incendio en otra coyuntura” explicó al respecto.

Acciones judiciales

El 20 de julio el gobierno de Gustavo Bordet se constituyó como querellante en la causa judicial que se le inició a titulares de campos que estaban siendo incendiados. "Como denunciante solo informa sobre el hecho delictivo. A partir de ser querellante se busca una presentación como parte, que puede mostrar pruebas, impulsar investigaciones. A la Provincia la impulsa estar sufriendo el daño", indicó al respecto, Julio Rodríguez Signes, fiscal de Estado de la provincia.

El letrado agregó al respecto: “Adentro de la jurisdicción Victoria hay alrededor de 45 mil hectáreas provinciales, que están siendo afectadas. Además hay amparos presentados por organizaciones ambientales y es muy probable que la Corte Suprema nos convoque a un plan interjurisdiccional. Es una zona de un millón de hectáreas, se necesitan recursos nacionales y un programa conjunto de trabajo”.

La Administración provincial apuntó, en ese sentido, al sector ganadero como uno de los responsables, lo cual le valió un cruce con la Mesa de Enlace.

“Solicitamos sincerar el debate sobre el problema de los incendios en las zonas de islas del Delta Entrerriano, en especial donde distintos funcionarios, dirigentes u organizaciones con total liviandad, acusan como responsables de los mismos a los productores agropecuarios” indicaron las entidades agropecuarias, a través de un comunicado.

Asimismo, en el mismo escrito, aclararon: “No avalamos ningún productor que pueda haber incumplido la legislación vigente y para eso será la justicia quien determinará las responsabilidades. Estamos a disposición para analizar las iniciativas legislativas que están en tratamiento en nuestra provincia, que como lo determina nuestra Constitución, es quien debe decidir sobre el destino de este estratégico sector entrerriano”.

El ecocidio

Las organizaciones ambientales, por su lado, han lanzado una convocatoria para el sábado 8 de agosto, luego de la conformación de una Multisectorial en Defensa del Delta. Desde el espacio piden, con urgencia, que se impulse una Ley de Humedales.

“Es fundamental la organización que se está llevando adelante para frenar el ecocidio. Nos parece central remarcar que los incendios no son naturales, sino que es la consecuencia de la expansión de un modelo extractivista, basado en tres pilares, que son el agronegocio, la ganadería y la especulación inmobiliaria. Esto está teniendo consecuencias sobre la flora, la fauna y la salud de la población. Y que se profundiza cada día más” indicó a El Destape, Nadia Burgos, de la Red Ecosocialista del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST).

La militante ambientalista subrayó que “tanto la bajante del río como la sequía, que son condiciones objetivas, son consecuencia de cambios climáticos cada vez más recurrentes. Por eso no alcanza con limitar las quemas o presentar acciones judiciales. Debe haber soluciones estructurales. Debe haber una Ley de Humedales que prohíba actividades extractivistas en las islas e impulse su recuperación. Es necesario declarar de utilidad social a los humedales y definir socialmente cómo protegerlos”.

Por último, la dirigente del MST apuntó contra la Justicia y el gobierno: “No hay acciones concretas, no hay control y esperan hasta la urgencia para actuar. Vivimos algo parecido en 2008 y desde aquel año venimos exigiendo lo mismo. Gobierne quien gobierne termina ganando el extractivismo. Es fundamental cambiar la matriz productiva en su globalidad. Debe haber una reforma agroecológica, una transición productiva y una prohibición del uso de agrotóxicos. Si los humedales fueran un banco ya estarían salvados”.

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