En el norte de Grecia científicos descubrieron los restos de la escuela donde Aristóteles le dictaba clases a Alejandro Magno. En su obra Vidas paralelas, Plutarco describió con precisión el lugar que coincide con los restos y el sitio donde se hallaron. Allí menciona que se trataba del Ninfeo de Mieza, un santuario dedicado a las ninfas, un paraje sombreado y fresco rodeado de arboledas, con bancos de piedra tallados en las rocas y paseos cubiertos donde Aristóteles conversaba y debatía con sus alumnos mientras caminaban, es decir, su método peripatético.
Las excavaciones se llevaron adelante en Mieza, cerca de la actual Naoussa, en la provincia de Macedonia Central, Grecia, y dejaron al descubierto las galerías de pórticos (estoas), aulas con bancos de piedra, pasillos excavados en la roca natural, áreas para ejercicio físico (palestra) y un complejo del Gimnasio Real de más de 30.000 metros cuadrados. Asimismo, fueron recuperadas monedas, cerámica antigua y estiletes de bronce que usaban los jóvenes estudiantes macedonios para escribir sobre tablillas de cera.
El rey Filipo II de Macedonia contrató a Aristóteles alrededor del año 343 a.C. para educar a su joven hijo Alejandro, quien tenía unos 13 años, y a un grupo selecto de jóvenes nobles macedonios. En el caso del jóven Magno, aprendió filosofía, ética, política, retórica, botánica, medicina, geografía y poesía, en especial las obras de Homero.
Por qué es tan importante el descubrimiento
Hasta ahora, la existencia del Ninfeo de Mieza como centro educativo se conocía fundamentalmente a través de textos literarios antiguos, como las Vidas paralelas de Plutarco o pasajes de Plinio el Viejo. En este sentido, el descubrimiento ofrece evidencia material directa que respalda y valida la veracidad de estas crónicas históricas.
Siguiendo esta línea, le permite a los historiadores y arqueólogos conocer en profundidad cómo se articulaban el ejercicio físico (palestra), la instrucción teórica (aulas/didascalión) y el debate informal (andrones y pórticos) dentro de la escuela. Al mismo tiempo, los estiletes de bronce, cerámica y monedas ayudan a dilucidar cuáles eran las herramientas pedagógicas que se utilizaban y cómo era la vida diaria de los estudiantes macedonios.
De hecho, investigaciones recientes sobre la estructura del Gimnasio Real en Mieza sostienen que la escuela no solo estaba diseñada para el aprendizaje intelectual y el entrenamiento físico, como el combate en la palestra, sino también para la convivencia y el banquete. Ahora, con el hallazgo, las posibilidades de comprender cómo era por entonces la enseñanza en la Grecia Antigua se profundizan.
