En el norte de Turquía, sobre la colina de Hisarlık, se encuentra un pedazo de historia: el yacimiento arqueológico de Troya. Este lugar ha dado diversas pistas de la antigua ciudad desde su descubrimiento en 1870. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, se convirtió en el escenario de un nuevo hallazgo que explicaría qué sucedió con la fortaleza tras el colapso de la Edad de Bronce hacia 1200 a.C: un antiguo ágora de unos 2.800 años de antigüedad.
El ágora era la plaza pública en las antiguas ciudades-estado griegas (polis), que funcionaba como el centro de la vida política, comercial, cultural y social de la comunidad. En este sentido, el descubrimiento de un ágora troyano resulta clave para la historia. El área excavada se encuentra frente a la puerta sur de Troya VI, una de las fases más importantes de la ciudad durante la Edad del Bronce. En este sentido, Reyhan Körpe, subdirectora de las excavaciones, sostuvo que los arqueólogos creen que en esta zona "existió un mercado o ágora en esta época". De hecho, consideran que el espacio hallado corresponde al ágora más antigua conocida de Troya.
Qué significa este hallazgo para la historia
El hallazgo demuestra que Troya no desapareció por completo tras el colapso de la Edad del Bronce. La zona volvió a ser habitada de forma relativamente rápida, aproximadamente entre 80 y 90 años después de su abandono. Siguiendo esta línea, los especialistas hipotetizan que los nuevos pobladores reaprovecharon la infraestructura existente y levantaron viviendas usando las antiguas murallas de la Edad del Bronce como cimiento y recuperaron el espacio del antiguo mercado.
En concreto, se descubrieron fragmentos de cerámica y ánforas de la Primera Edad del Hierro, además de tramos de pavimento y una vía de acceso que conectaba la ciudad baja con la puerta sur. Estos hallazgos sugieren que los nuevos habitantes buscaron mantener un vínculo con la memoria del asentamiento previo, conservando tradiciones y nombres vinculados al pasado del sitio (como Wilusa, Ilios o Ilion).
Cómo fue el colapso de la Edad de Bronce y qué sucedió con Troya
El colapso de la Edad del Bronce (3300 y el 1200 a. C) se dió por una combinación de sequías prolongadas, terremotos, invasiones marítimas y el quiebre de las rutas comerciales. Esto hizo caer en cadena a los grandes imperios del Mediterráneo, como el Imperio Hitita y los reinos micénicos, y en el caso de Troya, la ciudad no solo sufrió los embates de esta crisis generalizada, sino que su historia durante y después del colapso desmiente la idea de que fue destruida y olvidada para siempre.
