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Encontró una pepita de oro de más de 9 kilos mientras usaba un tractor y la vendió por 750.000 dólares

Un operario realizaba tareas de minería aluvial con su tractor en Alaska cuando se cruzó con una pepita de oro que es la más grande en la historia de ese territorio. Fue subastada décadas después de su hallazgo.

24 de septiembre, 2026 | 21.45
Encontró una pepita de oro de más de 9 kilos mientras usaba un tractor y la vendió por 750.000 dólares

Las jornadas al mando de una máquina excavadora suelen caracterizarse por la rutina, pero en 1998 una maniobra habitual terminó en un acontecimiento inédito por una pepita de oro. Mientras operaba un tractor en las proximidades de Ruby, un poblado a orillas del río Yukón en el interior de Alaska, el minero Barry Clay removió una masa metálica inusualmente pesada que permanecía enterrada entre la tierra y los sedimentos.

Al limpiar el material, quedó al descubierto una pieza compuesta por oro nativo incrustado en cuarzo. La balanza confirmó el carácter excepcional de la extracción: la roca arrojó un peso exacto de 294,1 onzas troy, lo que equivale a 9,15 kilogramos. El hallazgo fue certificado formalmente por la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska como la pepita aurífera de mayor volumen jamás extraída en la historia de ese estado.

El descubrimiento tuvo lugar durante tareas de explotación aluvial, una técnica centrada en la extracción de minerales acumulados en grava, arena y lechos fluviales tras el arrastre natural del agua. Si bien este procedimiento suele brindar pequeñas partículas o escamas dispersas, la alta densidad del oro puede generar concentraciones excepcionales en antiguos cauces.

En este caso, la pala del tractor sacó a la superficie una pieza única en la que el cuarzo continuaba adosado al metal noble, conservando la estructura de la veta original antes de ser erosionada. Esa combinación otorgó a la masa un valor adicional como ejemplar geológico de colección, más allá del contenido neto del metal precioso.

De colección privada a una subasta récord

Tras permanecer resguardada durante años en el ámbito privado, la histórica pieza regresó al circuito comercial 23 años después de su extracción. La pepita fue presentada en una subasta especializada, donde se ponderó su procedencia documentada, su relevancia histórica y sus características geológicas.

El hallazgo del minero Barry Clay fue certificado por la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

El comprador final abonó US$ 750.000 para adjudicarse el ejemplar. La cotización superó ampliamente el valor de mercado que habrían tenido los 9 kilos de oro si se los hubiera fundido para lingotes, dado que alterar su forma natural habría destruido la singularidad que la convirtió en un récord estatal.

La zona de Ruby, condicionada por el riguroso clima del interior de Alaska y con temporadas operativas acotadas a los meses más cálidos, mantiene una extensa tradición vinculada a la búsqueda aurífera desde hace más de un siglo. Sin embargo, el episodio protagonizado por Clay al mando del tractor se consolidó como el hito de mayor magnitud registrado en ese territorio.

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