Los rituales vinculados a plantas aromáticas siguen ganando popularidad en las redes sociales y entre quienes practican Feng Shui o distintas tradiciones espirituales. En esta oportunidad, el protagonista es el romero, una hierba que muchas personas comenzaron a guardar dentro de la funda del celular como un símbolo de protección, bienestar y claridad mental.
Aunque no existe evidencia científica que demuestre que esta práctica tenga efectos concretos sobre la energía o la suerte, el ritual se volvió viral por su sencillez y por el significado que distintas culturas le atribuyen a esta planta desde hace siglos.
El romero fue utilizado desde la Antigüedad en ceremonias religiosas, rituales de purificación y prácticas medicinales. En la tradición popular se lo relaciona con la protección, la memoria, la renovación y la prosperidad.
Dentro del Feng Shui, disciplina oriental que busca armonizar los espacios y favorecer el flujo de energía, esta planta también está asociada con la limpieza energética y el equilibrio. Por ese motivo, muchas personas la incorporan en distintos rituales destinados a atraer buenas vibras o dejar atrás etapas negativas.
La idea de llevar una hoja en el celular surge porque el teléfono es uno de los objetos de uso más frecuente durante el día. Para quienes creen en estas prácticas, mantener el romero cerca simboliza una intención constante de protección y bienestar.
Cómo hacer este ritual
La propuesta es colocar una hoja de romero, fresca o seca, entre la parte trasera del teléfono y la funda protectora. Quienes siguen esta costumbre aconsejan que la hoja esté limpia, que no obstruya las cámaras ni afecte el funcionamiento del dispositivo y reemplazarla cuando se seque o se deteriore. También recomiendan mantener la funda limpia para evitar que se acumule humedad.
El ritual del romero se suma a otras prácticas que se hicieron virales en los últimos años, como guardar hojas de laurel en la billetera para atraer abundancia o utilizar canela en determinados momentos del mes con fines simbólicos.
Estos gestos recuperan antiguas creencias populares y las adaptan a objetos de uso cotidiano. En muchos casos funcionan como pequeños recordatorios de metas personales, deseos o cambios que las personas quieren incorporar a sus vidas.
