La crisis económica que generaron las medidas del gobierno encabezado por Javier Milei golpeó a casi todos los sectores y desde el rubro automotriz advierten por el cierre de talleres y el despido de trabajadores. Desde el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) señalaron esta situación que también se extiende a las concesionarias y que impacta duramente en la provincia de Buenos Aires.
Un dato aportado desde Bahía Blanca permite dimensionar el escenario. 25 trabajadores despedidos del sector se presentaron durante julio en la sede local de SMATA para solicitar que el gremio revisara las liquidaciones correspondientes a sus indemnizaciones.
Según explicó Eduardo Gómez, secretario gremial de la seccional Bahía Blanca al medio Gestión Sindical, alrededor del 80% de esos casos correspondió a empleados de concesionarias de la ciudad. Entre los afectados hay mecánicos, trabajadores administrativos y personas que se desempeñaban en las áreas comerciales. El dirigente consideró que el número puede ser incluso mayor, porque no todos los trabajadores que pierden su empleo recurren al sindicato para controlar la liquidación.
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Los talleres más chicos, entre los más afectados
El problema no se concentra necesariamente en las grandes concesionarias oficiales. Para SMATA, uno de los sectores que enfrenta mayores dificultades es el de los talleres particulares y pequeñas empresas, que cuentan con estructuras mucho más reducidas y tienen menos margen para absorber una caída prolongada de la actividad.
En algunos casos se trata de emprendimientos con apenas uno o dos empleados. Cuando los ingresos diarios dejan de alcanzar para afrontar los salarios, los propietarios pueden optar por continuar trabajando solos y prescindir del personal. Pero esa alternativa también tiene un costo elevado cuando los empleados acumularon muchos años de antigüedad. Las indemnizaciones pueden representar un desembolso difícil de afrontar para un pequeño negocio y profundizar el riesgo de que el establecimiento termine cerrando.
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Gómez vinculó la situación laboral con la pérdida de poder adquisitivo. “La gente prioriza los gastos esenciales como la comida y la vivienda”, señaló. Ese cambio en las prioridades también repercute sobre la compra de vehículos y sobre los servicios relacionados con el sector automotor. El dirigente mencionó como ejemplo los planes de ahorro, cuyos pagos mensuales rondan los $500.000, a los que deben sumarse otros gastos administrativos.
Para una parte importante de los trabajadores, explicó, afrontar ese compromiso dejó de ser viable. La menor cantidad de personas dispuestas a asumir esos gastos termina impactando sobre las ventas de las concesionarias y, en consecuencia, sobre toda la cadena de actividades que depende de ellas. El gremio sostiene que el deterioro no comenzó en las últimas semanas, sino que se viene observando desde el año pasado y se profundizó recientemente.
