Evitá calambres y presión baja: cuáles son las mejores frutas para comer antes de entrenar en verano

Con altas temperaturas, elegir bien qué comer antes de hacer ejercicio puede marcar la diferencia entre un buen entrenamiento y uno lleno de malestar

11 de enero, 2026 | 17.38

Entrenar en verano implica un desafío extra para el cuerpo. El calor intenso favorece la pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor, lo que puede derivar en fatiga temprana, calambres musculares e incluso episodios de presión baja. En ese contexto, la alimentación previa al ejercicio cobra un rol clave, y las frutas se posicionan como una de las mejores aliadas.

Fáciles de digerir, refrescantes y ricas en agua, minerales y azúcares naturales, algunas frutas ayudan a sostener la energía y a mantener el equilibrio del organismo durante la actividad física. Eso sí: no todas ofrecen los mismos beneficios cuando las temperaturas son altas.

Los especialistas recomiendan consumir estas frutas entre 30 y 60 minutos antes de entrenar, ajustando la cantidad según la intensidad del ejercicio y la tolerancia personal. En entrenamientos largos o muy demandantes, se puede combinar la fruta con una pequeña fuente de proteína o grasas saludables para mejorar la estabilidad energética.

Una a una, las frutas recomendadas para comer antes de entrenar

Una de las más recomendadas es la banana. Su aporte de potasio resulta fundamental para el funcionamiento muscular y la prevención de calambres, un problema frecuente cuando se entrena con calor. Además, sus carbohidratos de rápida absorción brindan energía sin generar pesadez.

La sandía es otra gran opción para el verano. Está compuesta en más de un 90% por agua, lo que contribuye a la hidratación, y aporta pequeñas cantidades de minerales que ayudan a reponer lo perdido con el sudor. Consumida antes de entrenar, refresca y prepara al cuerpo para el esfuerzo.

Evitá calambres y presión baja: cuáles son las mejores frutas para comer antes de entrenar en verano.

Las naranjas y otros cítricos también cumplen un rol importante. Además de hidratar, aportan vitamina C, que participa en la recuperación muscular y en la protección del sistema inmunológico, especialmente exigido durante el ejercicio intenso y el calor extremo.

Las uvas y las frutillas se destacan por su contenido de azúcares simples, ideales para obtener energía rápida, y por su aporte de antioxidantes, que ayudan a reducir el estrés oxidativo generado por la actividad física.

En verano, comer bien antes de entrenar no es solo una cuestión de rendimiento: también es una forma de cuidar la salud, evitar mareos, calambres y descompensaciones, y disfrutar del ejercicio de manera más segura