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"Vimos unos chicos llorando con su taza vacía": la situación de los comedores correntinos ante la falta de respuesta de Valdés

En una escuela de Mocoretá, padres denuncian que la provincia no entrega la mercadería necesaria para desayunos y meriendas, mientras crece la demanda en comedores. 

28 de agosto, 2026 | 09.30
"Vimos unos chicos llorando con su taza vacía": la situación de los comedores correntinos ante la falta de respuesta de Valdés

En el marco del aumento de la asistencia de niños y niñas a merenderos y comedores escolares en Corrientes, organizaciones sociales e instituciones educativas denunciaron la falta de alimentos por parte del Gobierno de Juan Pablo Valdés. "Vimos unos chicos llorando con su taza vacía", denunciaron a medios locales referentes del comedor. 

Según explicaron los padres de la Escuela Nº 186 Gran Malvinas, la institución en Mocoretá no recibió por parte del Gobierno provincial los alimentos necesarios para garantizar las dos comidas que se brindan diariamente a los estudiantes. Ante esta situación, fueron los propios padres los que piden donaciones de alimentos para armar viandas para más de 400 alumnos. 

Fue así que la comunidad educativa organizó una "movida solidaria" para conseguir leche, cacao, azúcar, yerba, té, mate cocido, galletitas y cereales, además de cualquier otro alimento que pueda utilizarse para preparar desayunos y meriendas.

"Cada aporte, por pequeño que parezca, suma. No buscamos señalar ni generar conflictos: simplemente queremos garantizar algo tan básico como que ningún niño tenga que quedarse sin su desayuno o su merienda en la escuela", expresaron.

Los comedores sin comida

La dificultad para garantizar alimentos se observa también en el comedor San Jorge, ubicado en el barrio Quilmes de la capital provincial. Lo que comenzó con un guiso para unas 40 personas creció hasta alcanzar actualmente a más de 130, entre niños y adultos mayores, relató a medios locales su encargada, María Belén Saucedo.

Es espacio, indicó, se mantiene hace siete meses con la ayuda de vecinos, familiares y donaciones. Saucedo detalló que la situación cotidiana generó escenas como "chicos llorando" por la falta de alimentos, al recordar una de las situaciones que la llevó a sostener el comedor.

La responsable aseguró que la principal necesidad ahora es conseguir una segunda olla, ya que la única disponible tiene una capacidad de 50 litros y fue prestada por una vecina. También necesitan pollo, verduras, leche, chocolate y harina.

Los dos casos muestran cómo, frente a la falta de alimentos en una escuela y el crecimiento de la demanda en los comedores, la solidaridad de vecinos y organizaciones termina ocupando un lugar central para garantizar comida en sectores vulnerables de Corrientes. La situación plantea además un interrogante sobre la capacidad de respuesta del Gobierno provincial frente a necesidades básicas que alcanzan a niños y familias.

La provincia sin un rumbo económico claro

El aglomerado urbano de Corrientes experimentó un alarmante retroceso social durante el primer trimestre de 2026, lo que revirtió la tendencia a la baja registrada el año anterior. Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), el índice de pobreza en la capital provincial escaló al 38,4% de la población.

Este repunte deja en evidencia el severo impacto de la inflación acumulada por las políticas libertarias, y la devaluación de los ingresos frente al costo de la canasta básica total en la región del NEA, situación que no se revirtió por parte del gobernador. La situación se vuelve aún más crítica al analizar la indigencia, que alcanzó el 9,1% en el mismo período, lo que afectó a miles de correntinos que no logran cubrir sus necesidades alimentarias mínimas.

Los indicadores consolidan a Corrientes dentro de las cinco jurisdicciones con mayor desamparo social del país, ubicándose significativamente por encima del promedio nacional, donde la pobreza se estimó en un 30% y la indigencia en un 6,5%. 

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