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La colonia obrera escondida de la Ciudad: de una manzana, tiene una torre central y casi 100 casas

La construcción comenzó en septiembre de 1912 por iniciativa de las Damas Vicentinas de la Sociedad de San Vicente de Paúl, sobre un terreno que había pertenecido a la Municipalidad de Buenos Aires.

15 de septiembre, 2026 | 17.49
Barrio Colonia Obrera de Nueva Pompeya

La Colonia Obrera de Nueva Pompeya es uno de los conjuntos habitacionales más particulares de la Ciudad de Buenos Aires: ocupa una sola manzana y conserva 92 viviendas organizadas alrededor de una calle central, pasajes peatonales y una torre con reloj y campanario.

El complejo fue creado a comienzos del siglo XX para alojar a trabajadores y sus familias, en una época marcada por el crecimiento de la población obrera y los problemas habitacionales.

Ubicada entre Traful, Cachi, Alfredo Gramajo Gutiérrez y Alberto Einstein, quedó integrada al tejido urbano, aunque su distribución interna la convirtió en una suerte de pequeño barrio dentro del barrio. La construcción comenzó en septiembre de 1912 por iniciativa de las Damas Vicentinas de la Sociedad de San Vicente de Paúl, sobre un terreno que había pertenecido a la Municipalidad de Buenos Aires.

¿Cómo es la Colonia Obrera de Nueva Pompeya por dentro?

La Colonia ocupa íntegramente una manzana y tiene una calle central orientada de sur a norte, además de un pasaje peatonal que recorre el interior del predio. Las casas, de arquitectura sencilla, son mayormente de una planta y están distribuidas a ambos lados del trazado. La numeración diferencia los dos sectores: las viviendas ubicadas hacia el oeste tienen números pares y las del este, impares.

Uno de sus elementos más reconocibles es la torre central, que cuenta con un reloj de cuatro caras, carrillón, campanario y un mirador al que se accede mediante una escalera de caracol. En su interior también se encuentra un tanque de agua que nunca llegó a funcionar y, durante una etapa, el espacio albergó una biblioteca popular. Junto a la construcción se encuentra una gruta dedicada a la Virgen de Lourdes, que continúa siendo un punto de encuentro religioso para los vecinos.

La torre con carillón y el tanque de agua: los símbolos del pasaje

La historia del complejo comenzó con un proyecto de la Sociedad de San Vicente de Paúl, una organización católica dedicada a la asistencia social. Una ordenanza municipal del 28 de septiembre de 1909 había establecido la cesión de una parcela para levantar viviendas destinadas a trabajadores. La construcción se concretó años después y contó con financiamiento de la propia Sociedad y del Jockey Club, que realizó un aporte de importancia para llevar adelante las obras.

Los orígenes a principios del siglo XX: del impulso católico a la vida de los trabajadores

El diseño fue atribuido al arquitecto Vicente Frigerio Álvarez, quien organizó las viviendas en torno a espacios comunes y una torre que funciona como referencia dentro de la manzana. El proyecto respondió a las necesidades habitacionales de una zona que, a principios del siglo XX, concentraba trabajadores vinculados con mataderos, curtiembres, talleres y establecimientos industriales.

Desde sus primeros años, la vida cotidiana estuvo regulada por normas relacionadas con la convivencia, el comportamiento y los horarios. La impronta religiosa también atravesó el funcionamiento del lugar.

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