El superglaciar Thwaites, conocido como el "Glaciar del Juicio Final", se está derritiendo de forma más acelerada de lo que estimaban los modelos científicos. Una nueva investigación publicada el 12 de octubre en la revista Nature Communications encontró que el agua del océano penetra por debajo del hielo y favorece su retroceso, un proceso que no estaba representado adecuadamente en los cálculos anteriores.
El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de California en Irvine y el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL), entre otras instituciones. A partir de observaciones satelitales y simulaciones, el equipo desarrolló un modelo que reproduce con mayor precisión los cambios registrados en el glaciar durante casi tres décadas.
Ubicado en la Antártida Occidental, Thwaites tiene una extensión comparable a la del estado estadounidense de Florida y es uno de los glaciares que más preocupan a la comunidad científica por su influencia sobre la estabilidad de la capa de hielo antártica. Su retroceso no solo implica una pérdida de masa de hielo, sino que también puede acelerar el desplazamiento de hielo hacia el océano.
Qué descubrieron los científicos sobre el glaciar del Juicio Final
La investigación se centró en una zona clave conocida como zona de anclaje, donde el glaciar deja de apoyarse sobre el fondo rocoso y comienza a flotar sobre el agua. Los modelos tradicionales trataban esta transición como un límite estrecho, pero las observaciones muestran que el agua marina puede avanzar varios kilómetros por debajo del hielo.
Este movimiento está influido por las mareas y permite que el agua del océano entre en contacto con una superficie de hielo mucho mayor. El estudio calculó que esta zona puede extenderse entre 2 y 5 kilómetros, lo que favorece el derretimiento desde abajo y contribuye al adelgazamiento y la aceleración del glaciar.
Al incorporar este proceso, los investigadores estimaron que Thwaites podría aportar hasta 30 milímetros, lo que es igual a 3 centímetros, al aumento global del nivel del mar para 2100. La cifra es aproximadamente el doble de la estimación media de modelos anteriores y se obtiene incluso en un escenario que mantiene constante el forzamiento climático, sin incorporar un calentamiento adicional.
Otro dato que preocupa a lo expertos es la posible pérdida de un punto de apoyo natural del glaciar. Una elevación del fondo marino llamada cresta Mouginot contribuye a estabilizar el hielo. Según las simulaciones, Thwaites podría desprenderse de esa estructura a partir de 2038 en determinados escenarios, lo que facilitaría un retroceso mayor hacia zonas más profundas.
