Candela Arizaga pidió ampliar su declaración en la causa que investiga los hechos ocurridos el pasado 4 de agosto en el departamento de Facundo Moyano, en Belgrano. Presentó la solicitud mientras la Justicia avanza en la recolección de pruebas y testimonios para reconstruir qué pasó aquella madrugada.
La nueva declaración todavía no tiene una fecha confirmada. Según TN, la intención de la modelo no es cambiar sustancialmente su relato anterior, sino subrayar algunas aclaraciones ante la Fiscalía.
Cabe recordar que el caso se inició después de que Arizaga fuera vista en la calle, descalza y semidesnuda, mientras Moyano la seguía. El confuso epidodio quedó registrado en cámaras de seguridad de la zona y los videos se viralizaron rápidamente en las redes sociales.
En un primer momento derivó en la investigación de un presunto episodio de violencia de género, por lo que Moyano fue imputado y detenido, aunque posteriormente quedó en libertad.
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La primera versión, atravesada por recuerdos poco nítidos
En su declaración anterior, Arizaga había negado que Moyano hubiera ejercido violencia de género contra ella y atribuyó todo lo que pasó a un "brote" que habría tenido por el consumo de sustancias. Explicó también que algunos de los recuerdos de aquella noche se le aparecían de manera fragmentada.
La joven había señalado que durante esas horas hubo consumo de sustancias y que atravesó una crisis. En una entrevista posterior, sostuvo que el problema no había sido con Moyano y que las imágenes en las que se la veía corriendo por la calle no significaban que estuviera escapando de él.
Un informe interdisciplinario incorporado a la investigación había advertido sobre distintos factores que podían condicionar el relato de Arizaga, como su estado físico y emocional al momento de ser entrevistada y la exposición pública que tomó el caso.
Cómo sigue la causa
Mientras la influencer prepara una nueva declaración, la Fiscalía avanza con otras medidas para determinar qué ocurrió dentro del departamento y reconstruir las horas previas y posteriores al hecho.
La investigación incorporó además testimonios de los empleados de seguridad del edificio, de un vecino que llamó al 911, policías y profesionales de la salud, y personas del entorno de la joven y de Moyano.
El dirigente sindical negó haber privado de la libertad o ejercido violencia contra Arizaga. Ahora, la Justicia deberá contrastar las declaraciones de los dos con las imágenes de las cámaras de seguridad, los informes médicos y el resto de las pruebas del expediente.
