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Bandejas de carne en el supermercado: qué significan los colores rojo, amarillo y negro

El Senasa y el Código Alimentario Argentino establecen los requisitos sobre la identificación y venta de los productos al público. Además, los consumidores deben tener en cuenta ciertas características al momento de comprar carne envasada.

14 de septiembre, 2026 | 16.16
Bandejas de carne en el supermercado: qué significan los colores rojo, amarillo y negro

Las bandejas de carne que se encuentran las góndolas de los distintos supermercados del país pueden tener distintos colores, pero su tonalidad no determina la calidad ni la frescura del producto. Aunque los envases rojos, amarillos, blancos o negros responden a estrategias comerciales de cada cadena para diferenciar sus productos y orientar a los clientes en su decisión de compra.

El color negro suele usarse para presentar cortes vinculados con una línea premium o de mayor precio. El amarillo se asocia a productos de consumo cotidiano y, en algunos casos, acompañar promociones. Las bandejas rojas o blancas, en tanto, suelen utilizarse para cortes tradicionales. Sin embargo, esta clasificación no responde a una exigencia sanitaria oficial.

Por lo tanto, elegir una bandeja únicamente por su color puede llevar a pagar más sin que exista necesariamente una diferencia equivalente en la calidad de la carne. Para determinar qué corte conviene comprar, es más importante observar sus características y revisar con atención la información que aparece en la etiqueta.

¿Cómo saber si un corte de carne es bueno o malo?

Uno de los aspectos principales para saber si un corte de carne es bueno o malo es el marmoleado, es decir, la cantidad y distribución de grasa intramuscular. Las mejores piezas suelen presentar pequeñas vetas de grasa blanca o cremosa distribuidas dentro del músculo y no solamente en los bordes, por lo que la carne resulta más tierna, jugosa y sabrosa después de la cocción.

También conviene observar el color de la grasa. Una tonalidad amarillenta puede estar relacionada con la edad del animal o con su alimentación y no constituye, por sí sola, una prueba definitiva de mala calidad. La fibra muscular también aporta información: los cortes más tiernos suelen presentar una textura fina y compacta.

El color de la bandeja no indica mejor calidad de carne (Foto: argentina.gob.ar).

El estado del envase es otro punto que no debe pasar inadvertido. El film debe estar correctamente adherido a la bandeja y no presentar una cantidad excesiva de aire. También es recomendable prestar atención a la presencia de líquido acumulado, ya que una cantidad importante puede indicar una pérdida de jugos del producto.

En este sentido, una bandeja negra puede llamar más la atención y destacar un corte presentado como premium, pero la verdadera evaluación requiere mirar más allá del envase.

¿Qué información debo revisar en las bandejas de carne?

Como ya se indicó, el color de las bandejas no determina si la carne es apta para consumo. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la normativa sanitaria -como el Código Alimentario Argentino- establecen requisitos sobre la identificación y comercialización de los productos, pero no existe una regla general que asigne un color específico de bandeja según la calidad, el corte o la frescura.

Por ende, antes de comprar carne fresca envasada, es fundamental revisar la etiqueta. Allí debe figurar información que permita identificar el producto y conocer sus condiciones de conservación y consumo. Entre los datos que convienen controlar se encuentran:

  • la fecha de envasado,
  • la fecha de vencimiento,
  • el número de lote,
  • la denominación del corte,
  • el peso neto,
  • el precio por kilo
  • y el precio total.

El Código Alimentario Argentino regula las condiciones higiénico-sanitarias, bromatológicas y de identificación comercial de todos los alimentos, bebidas, aditivos y establecimientos productores en el país (Foto: argentina.gob.ar).

Además, deben figurar los datos correspondientes al establecimiento y los registros o habilitaciones que permitan identificar al frigorífico, distribuidor o fraccionador responsable. El número de lote resulta especialmente importante porque permite rastrear el origen del producto ante eventuales inconvenientes bromatológicos. A su vez, las instrucciones de conservación indican cómo debe mantenerse la carne para preservar sus condiciones hasta el momento del consumo.

Por eso, frente a las distintas bandejas que aparecen en la góndola, el color puede servir como una referencia comercial, pero no como un indicador definitivo de calidad. La elección más conveniente surge de comparar el aspecto de la carne, la distribución de la grasa, el estado del envase, el precio y, fundamentalmente, la información que figura en la etiqueta.

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