El idioma español es uno de los más ricos y complejos a nivel lingüístico. De hecho, contiene más de 90 mil palabras, pero los hablantes nativos suelen utilizar solo unas 300 y 500. Por eso, muchas veces existe cierto desconocimiento de algunos términos. Un ejemplo de ello es el nombre que se le adjudica a una cría de conejo. Muy pocas personas saben cómo se le debería decir a estos pequeños animales.
La Real Academia Española (RAE) sostiene que para referirse a un conejo recién nacido y que aún no ha alcanzado la madurez hay que llamarlo gazapo. A pesar de que su uso ha disminuido en el habla cotidiana, la Academia lo mantiene vigente para preservar la precisión del léxico español.
Lo interesante es que este término tiene dos significados. En el mundo de la zoología, un gazapo es exclusivamente el hijo del conejo. Y en disciplinas de la comunicación y periodismo , se utiliza para señalar errores tipográficos en un texto.
El uso de esta palabra también se inmiscuye en el ciclo de vida de estos animales. Las conejas pueden tener varios hijos al año, compuestas por diversos gazapos. Al nacer, estas crías presentan características muy específicas: nacen completamente sin pelo, no ven y dependen de la madre durante sus primeros días.
Cuáles son las palabras menos usadas del español
Según la RAE existen cientos de palabras que en el uso cotidiano los nativos no utilizan, en general, debido al desconocimiento de su existencia. No solo gazapo es una de ellas también otras palabras muy curiosas y llamativas como: babélico, que se refiere a algo confuso o ininteligible; bahorrina, utilizada para describir una suciedad espesa; depauperar, verbo que significa empobrecer o debilitar profundamente a alguien o algo; y ful, adjetivo que se usa para señalar que algo es falso o de mala calidad.
También aparece gaznápiro, que describe a una persona simple, torpe o fácilmente impresionable; ochavo, palabra con varios sentidos históricos; y uebos, un vocablo arcaico que significa necesidad.
