Alergias e intolerancias alimentarias: ¿cuál es la diferencia?

¿Sabés la diferencia entre alergias e intolerancias alimentarias? Conocé todo aquí.

30 de abril, 2021 | 10.28

¿Conocés cuál es la diferencia entre alergias e intolerancias alimentarias? Es habitual que las personas las confundan. Sin embargo, se trata de dos problemáticas completamente diferentes.

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Por un lado, las alergias son producto de una reacción del sistema inmunitario. En este video del Ministerio de Salud de Argentina, podés conocer más acerca de las alergias alimentarias.

 

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En cambio, la intolerancia alimentaria proviene de un problema de metabolización de los nutrientes. Entre las más comunes se encuentra la intolerancia a la lactosa y la celiaquía.

En esta nota, repasamos todo lo que necesitás saber acerca de cada una y, además, te contamos en qué se diferencian. 

¿Qué son las alergias?

Las alergias son reacciones fisiológicas que derivan del sistema inmune. Este actúa frente a una sustancia externa específica (alérgeno) que, en otras personas, no tiene ningún efecto. 

 

Se trata de una problemática que sufren diversas personas en el mundo y que, cada vez, es más común. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, en 2050, aproximadamente la mitad de la población mundial padecerá algún trastorno alérgico.

Generalmente, las personas alérgicas suelen presentar sensibilidad ante más de una sustancia. Además, las reacciones pueden ir de leves a severas, causando, incluso, la muerte.

Las alergias se diagnostican mediante pruebas de piel y de sangre. Una vez detectadas, se pueden tratar con medicinas e inyecciones. Esta condición no tiene cura, pero los tratamientos sirven para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Síntomas de las reacciones alérgicas

Los síntomas pueden observarse en la piel, la nariz, los senos paranasales, la garganta, los pulmones, los ojos y el recubrimiento estomacal. En todos estos sitios se encuentran las células del sistema inmunológico que combaten los alérgenos.

Entre los síntomas más comunes que pueden desencadenar las reacciones alérgicas, se encuentran:

  • Mala ventilación nasal 

  • Hormigueo en la boca 

  • Edema 

  • Hinchazón de labios, lengua, rostro o garganta

  • Estornudos

  • Comezón y secreción nasal

  • Comezón en oídos o paladar

  • Piel irritada, seca y enrojecida

  • Urticaria

  • Asma

  • Anafilaxia.

Sustancias alergénicas

Todos esos síntomas que vimos anteriormente pueden ser causados por una sola sustancia. Algunos de los alérgenos más comunes son:

  • Polen

  • Ácaros del polvo

  • Picaduras de insectos

  • Moho

  • Proteína animal 

  • Plumas

  • Látex de caucho

  • Alimentos

  • Medicamentos.

¿Qué son las intolerancias alimentarias?

Las intolerancias alimentarias son reacciones del organismo hacia alimentos que no se digieren, asimilan o metabolizan parcial o completamente. Esto se debe a un déficit enzimal del organismo que impide metabolizar correctamente una sustancia o alimento concreto.

 

En estas patologías resulta fundamental un diagnóstico y la eliminación de alimentos que no se toleran. Esto provoca una mejoría significativa de los síntomas en la mayoría de los casos.

Resulta clave instaurar una alimentación adecuada. De esta manera se permitirá una recuperación del estado normal de la salud.

Síntomas de la intolerancia alimentaria

Las intolerancias alimentarias pueden producir una serie de diversos trastornos en el organismo. El abanico de problemas es muy amplio: gastrointestinales, dermatológicos, neurológicos, reumáticos, musculares, respiratorios e, incluso, psicológicos.

Algunos de los síntomas de la intolerancia alimentaria son:

  • Dolor abdominal

  • Dolor de cabeza

  • Migraña

  • Vértigo

  • Fatiga

  • Acné

  • Erupciones

  • Gases

  • Hinchazón

  • Vómitos 

  • Estreñimiento

  • Anemia

  • Cansancio generalizado

  • Erupciones cutáneas

  • Pérdida de peso

  • Malnutrición

  • Problemas de crecimiento (en niños)

  • Asma

  • Artrosis

  • Rinitis.

¿Cómo diferenciarlas?

Si bien las alergias y las intolerancias alimentarias pueden presentar síntomas similares, se trata de dos enfermedades muy diferentes entre sí. Acá, te contamos por qué.

La principal diferencia es que, en el caso de la intolerancia, la persona puede sentirse mal cuando ingiere la sustancia problemática. En cambio, con la alergia, se pueden desencadenar reacciones graves, incluyendo el riesgo mortal.

Por otro lado, los síntomas de las intolerancias acostumbran a aparecer al rato de ingerir las sustancias que producen la reacción. Sin embargo y a diferencia de las alergias, estos síntomas pueden tardar hasta tres días en manifestarse.

Por último, las personas con alergias alimentarias deben evitar siempre la sustancia problemática, ya que el más mínimo contacto puede desencadenar una reacción. En cambio, las personas con intolerancias pueden ingerir cantidades reducidas del alimento problemático sin grandes consecuencias.

Tipos de alergias más comunes

Polen

La alergia al polen es una de las más comunes. Está fuertemente asociada al cambio de estación, especialmente, a la primavera. Debido al cambio climático se espera que en los próximos años el número de personas alérgicas al polen crezca.

El polen es un conjunto de granos microscópicos que se encuentran en las flores. Son las células masculinas del aparato reproductor de la flor, que se mueven a través del aire. Son imperceptibles para el ojo humano.

El polen de las gramíneas —trigo, maíz, centeno, avena, pasto— es el principal causante de las alergias de primavera. Este polen es sumamente alergénico y, además, el proceso de reproducción de las gramíneas es muy amplio debido a la cantidad de especies de la planta.

Ácaros del polvo

Los ácaros son una subclase de arácnidos. La mayoría de las especies no son visibles para los humanos. Se trata de uno de los grupos de animales terrestres más antiguos del mundo.

Los ácaros, llamados menores o de almacenamiento, se encuentran principalmente en alimentos guardados como como cereales y harinas. También, se los llama ácaros domésticos por su presencia en el polvo de casa.

Solo 25 de las más de 40 mil especies de ácaros son alergénicas para los humanos. Los más relacionados con los procesos alérgicos pertenecen al orden Astigmata. Si bien los ácaros son inofensivos para el ser humano, sus residuos fecales poseen un gran poder alergénico.

Picaduras

Las reacciones alérgicas a las picaduras se dan cuando el sistema inmunitario reacciona con fuerza al veneno o toxinas de un insecto. Los culpables de la mayoría de las alergias son las abejas, las avispas y las hormigas coloradas. 

Las reacciones leves pueden causar enrojecimiento, dolor, hinchazón o comezón alrededor de la picadura. A veces pueden extenderse afectando más partes del cuerpo o la hinchazón continuar aumentando por hasta dos días.

Las reacciones graves pueden causar urticaria, hinchazón en lengua, garganta u otras partes del cuerpo, náuseas, vómitos o diarrea. La reacción más grave, potencialmente mortal, que pueden producir es la anafilaxia.

Látex

El látex es un producto fabricado a partir del árbol de caucho. Las alergias se dan como reacción a ciertas proteínas que se encuentran en el látex de caucho natural.

La exposición al látex puede darse al tocar o utilizar productos de este material, pero también al inhalar sus partículas. Los síntomas pueden ser leves o intensos, dependiendo del nivel de exposición a la sustancia.

Entre los síntomas leves del látex se encuentran las alergias en la piel, es decir, picazón, urticaria y el enrojecimiento. En casos más importantes, puede provocar estornudos, moqueo, ojos y garganta irritados, dificultad para respirar y tos.  En personas sumamente sensibles puede provocar anafilaxia.

Frutos secos

Una de las alergias más habituales es la que tiene como alérgeno principal a los frutos secos. Generalmente, las personas son alérgicas a una clase de frutos secos, no a todos. Entre los más comunes se encuentran las nueces, almendras y maní.

El problema con los frutos secos es que pueden encontrarse ocultos en diversos productos. Es habitual que se incluyan en repostería y panadería, pero también están presentes en algunas salsas, galletas, cereales y helados. Incluso, muchos productos cosméticos y de higiene los contienen.

Es conveniente, por eso, estar muy atentos a los ingredientes de los productos que consumimos así como también estar preparados ante alguna crisis. Si ya sufrimos alguna reacción, es conveniente consultar para llevar adrenalina autoinyectable.

Intolerancias comunes

Lactosa

La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche de los mamíferos. Para digerirla, el cuerpo necesita una enzima llamada lactasa. Sin embargo, cuando el intestino delgado no produce la cantidad suficiente de esta enzima, se produce la intolerancia a la lactosa.

Este tipo de intolerancias a veces se da en los bebés nacidos antes de tiempo o prematuros. Pero también es frecuente en adultos. Estas personas no pueden tolerar la leche ni otros productos lácteos.

En los niños suele producirse diarrea y falta de aumento de peso. En adultos la lactosa provoca hinchazón abdominal, retorcijones, diarrea, náuseas, ruidos intestinales y una urgente necesidad de defecar. 

Gluten

La intolerancia al gluten también es conocida como enfermedad celíaca. El gluten es una proteína que se encuentra en la avena, el trigo, la cebada y el centeno. Esta activa la producción de ciertos anticuerpos que dañan el revestimiento del intestino delgado.

De esta manera, las personas que padecen esta enfermedad absorben de manera deficiente los nutrientes de los alimentos. Sin embargo, cuando se modifica la dieta, excluyendo el gluten, la función del intestino delgado se restablece.

Esta enfermedad afecta tanto a niños como adultos. Entre los síntomas más comunes se encuentran los digestivos, pero también la debilidad y pérdida de apetito. En niños, se manifiesta por hinchazón abdominal y crecimiento anormal.

Fructosa

La fructosa es un azúcar simple que se encuentra en las frutas. Usualmente, se ingiere en forma de sacarosa, molécula formada por glucosa y fructosa. Al momento de ingresar a nuestro organismo se divide en dos para su absorción en el intestino. Es allí donde pueden surgir los problemas de metabolización.

Es importante no confundir la intolerancia a la fructosa con la intolerancia hereditaria a la fructosa. Esta última es un problema genético poco frecuente del metabolismo de la fructosa. Para estas personas, la degradación de la fructosa genera un producto tóxico para el organismo.

El tratamiento para la intolerancia a la fructosa es una dieta restringida de este azúcar. El nivel de restricción variará dependiendo de la persona y su capacidad para metabolizar la sustancia.

Sacarosa

Se trata de una intolerancia poco frecuente. La sacarosa es el azúcar común que consumimos cotidianamente. Esta enfermedad proviene de una alteración a nivel digestivo. Se produce cuando la enzima encargada de separar las dos moléculas del azúcar —glucosa y fructosa— es insuficiente. 

Esta enzima se llama sacarasa o sucarasa y, en algunos casos, puede estar completamente ausente. En otros, tienen algunas enzimas, por lo que las personas pueden tolerar ciertas cantidades de sacarosa.

En estos casos, es importante descubrir cuál es el umbral límite de cantidad de sacarosa que pueden tolerar. Si superan su capacidad para digerir, es probable que comiencen a sentir los síntomas típicos de las intolerancias alimentarias.

¿Qué debés hacer en cada caso?

Para empezar, en ambos casos, resulta fundamental obtener el diagnóstico de un profesional. Por las alergias tendremos que consultar con un alergista. Y, para las intolerancias alimentarias, es importante recurrir a médicos especialistas en el sistema digestivo, endocrinología y nutrición.

Si somos alérgicos a alguna sustancia concreta, tendremos que evitarla siempre. También, y como ya dijimos, es importante controlar que nada de lo que consumamos la contenga. Además, en casos severos, es recomendable llevar siempre una inyección de adrenalina.

En las intolerancias alimentarias es muy importante modificar nuestra dieta y prestar atención a lo que ingerimos. También es recomendable buscar ayuda profesional para aprender cómo sustituir las sustancias que nos hacen mal por otros nutrientes. 

Conclusión

Las alergias son consecuencia de una reacción del sistema inmune, que ataca cuando ingresan al organismo ciertas sustancias. Los síntomas pueden ir de leves a graves y es muy importante controlarla, ya que, en algunos casos, puede resultar mortal.

Las intolerancias alimentarias, por su parte, son consecuencia de problemas del metabolismo y las enzimas encargadas de absorber y digerir ciertos nutrientes. Pueden tratarse evitando la sustancia en cuestión.

Como vimos, tanto la alergia como la intolerancia alimentarias son problemáticas a las que es necesario prestar atención. En ambos casos, resulta fundamental el diagnóstico, el tratamiento y, sobre todo, evitar las sustancias peligrosas. 

Si te gustó este artículo, podés seguir descubriendo acerca de la salud y nuestro organismo en el contenido de El Destape.

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