El sistema de salud de Tierra del Fuego enfrenta uno de sus momentos más críticos tras confirmarse el fallecimiento en la Ciudad de Buenos Aires de Oscar Mauricio Ulloa, oriundo de Río Grande. Según denunció su entorno familiar, el paciente perdió la vida mientras aguardaba la entrega de una medicación vital que, aunque contaba con la autorización médica y administrativa correspondiente, jamás fue provista por la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF).
Según informó el portal Del Fuego Noticias, la situación se precipitó cuando la obra social suspendió los pagos a los proveedores, bloqueando el acceso a drogas de carácter urgente. La familia de la víctima venía alertando desde hacía tiempo sobre las irregularidades y demoras en la cobertura del tratamiento.
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Este desenlace fatal se enmarca en un colapso generalizado de la obra social. Tal como consignan los medios locales, el conflicto con el sector farmacéutico y prestadores privados se profundizó en las últimas semanas. Las farmacias denunciaron cortes en la cadena de pagos y una deuda acumulada que vuelve insostenible la dispensa de medicamentos. Esto afecta especialmente a pacientes con patologías crónicas y oncológicas.
La carta abierta de la hija
En una carta abierta que difundieron portales como El Sureño, la hija de Oscar Mauricio Ulloa, Florencia, había publicado una dramática carta abierta para denunciar la situación que atravesaba su padre. "Actualmente atravesamos una situación crítica en la Ciudad de Buenos Aires. Mi papá se encuentra cursando un tratamiento oncológico por linfoma, iniciado en mayo de este año, como consecuencia de una recaída de la enfermedad que ya había atravesado en 2016. Desde hace más de diez años, luego de su primer episodio oncológico, realizaba controles anuales de manera regular, llevando una vida normal. En mayo de este año, como cualquier paciente en seguimiento, acudió a realizarse estudios en el Hospital Británico de Buenos Aires, donde se atendía históricamente. Allí nos encontramos, de manera abrupta e inesperada, con que la obra social OSEF había sufrido un corte de prestaciones porque el Hospital de Buenos Aires había suspendido la atención por falta de pago", había comenzado Ulloa.
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"Esto generó un caos absoluto y un nivel de estrés enorme para el paciente, en un momento en el que la estabilidad emocional es fundamental y cualquier sobresalto no colabora en absoluto con una enfermedad oncológica. A partir de allí, se nos informó que debíamos continuar la atención exclusivamente en el Hospital Italiano. Queremos dejar en claro que el Hospital Italiano es una institución de excelencia, con un equipo médico y humano impecable, que acompaña a mi papá con profesionalismo y compromiso. Sin embargo, el problema no es el hospital, sino el accionar reiterado de la obra social, que desde entonces viene obstaculizando tratamientos, autorizaciones y tiempos críticos", siguió y agregó: " Hoy la situación es aún más grave. Mi papá se encuentra en etapa 4 del tratamiento, con indicación médica urgente de una nueva medicación. La obra social OSEF no está brindando la medicación correspondiente. Si bien las drogas están formalmente autorizadas, el pago aún no fue actualizado, lo que impide que la medicación sea entregada. Esta no es la primera vez que ocurre: en agosto pasado ya atravesamos una demora de casi dos meses en el inicio de un tratamiento. Hoy, nuevamente, el tiempo corre en contra. La medicación actual fue solicitada el 18 de diciembre, luego de que el tratamiento iniciado en agosto no haya cumplido con las expectativas médicas ni con la respuesta esperada en el paciente. Todo este recorrido ha sido violento, desgastante y profundamente injusto. Juega con la esperanza, con los tiempos y con la vida de una persona que enfrenta una enfermedad grave, donde cada día cuenta. El cáncer no entiende de trámites, de pagos demorados ni de burocracia. Por todo esto, pedimos el apoyo de la comunidad para visibilizar esta situación, exigir una respuesta inmediata y que se garantice el acceso a la medicación que mi papá necesita de manera urgente. La salud y la vida no pueden quedar rehén de decisiones administrativas".
