Desconfianza, deserciones y baja de bonificaciones minan control del Partido Socialista en Venezuela

08 de febrero, 2026 | 08.46

En las afueras de Maracaibo, la principal ciudad petrolera de Venezuela, miembros ‍de una rama local del partido socialista fueron puerta por puerta en las semanas posteriores a la captura de Nicolás Maduro preguntando a los residentes si aún apoyaban al partido que ha gobernado el país por casi 20 años.

El resultado no fue el que esperaban: aproximadamente la mitad de los miembros dijeron que ya no lo hacía.

"La respuesta es muy mala", dijo una persona que ayudó a liderar la iniciativa. "Entre nosotros hay ‍división".

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Si bien Reuters no pudo verificar de forma independiente los resultados de la encuesta, la caída ⁠reportada en el apoyo coincidió con la información recopilada en otras tres partes del país.

La agencia de noticias habló con 13 miembros del partido o líderes locales en cuatro estados que informaron fracturas en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tras el ataque en que las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro. Todos expresaron una profunda sensación de incertidumbre y muchos mostraron preocupación por su futuro económico.

El sistema clientelar del gobierno, que compraba una forma de lealtad al partido mediante beneficios financieros y paquetes de alimentos, también parece estar bajo presión. Cinco de las fuentes afirmaron que algunas contribuciones habían cesado desde la captura de Maduro.

Seis de las personas describieron la desconfianza entre los leales al PSUV y la creciente sospecha sobre la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Ocho dijeron haber visto una disminución en la participación y el apoyo en su rama local del partido, y dos de ellas estimaron una caída del 70% en la asistencia a eventos como marchas y asambleas locales.

Todas las personas con las que habló Reuters solicitaron el anonimato por temor a represalias, y varias afirmaron que los líderes locales estaban animando a los leales del partido a delatar a cualquier miembro que perdiera la fe en la causa, una táctica común para eliminar la disidencia popular en Venezuela.

No hay cifras públicas recientes sobre la afiliación al partido. Si bien Reuters habló con personas que observaron una disminución de la participación en cuatro estados geográficamente dispersos, no pudo determinar cuál era la situación en los 24 estados del país.

La mayoría de los ‌medios de comunicación extranjeros no cuentan con personal permanente en el país y los venezolanos generalmente se muestran reacios a hablar libremente con los periodistas debido a posibles represalias.

Reuters se abstiene de publicar ⁠los nombres de las personas entrevistadas para proteger su seguridad.

Ni el gobierno venezolano ni el PSUV respondieron a las solicitudes de comentarios de ⁠Reuters.

Los llamados a la unidad nacional ante las amenazas a Venezuela han sido una constante en los discursos y apariciones públicas de Rodríguez desde el derrocamiento de Maduro. La presidenta encargada también ha elogiado la resiliencia del pueblo venezolano y ha prometido desarrollo económico para todos.

A pesar de denunciar la detención de Maduro como un secuestro, Rodríguez parece estar cumpliendo con las exigencias de Estados Unidos de abrir el país a sus compañías petroleras y también se ha reunido con el ‍director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para discutir la cooperación contra el narcotráfico.

La pérdida de apoyo al partido en las bases sería un problema para la presidenta encargada.

Reuters informó cómo Rodríguez busca consolidar su gobierno colocando a aliados en puestos de poder para protegerse de la posible amenaza que representa el ministro del Interior, Diosdado Cabello, quien también lidera el PSUV y tiene ⁠estrechos vínculos con los servicios de seguridad y los colectivos, el brazo armado del partido.

Reuters no pudo contactar ‌directamente a Cabello para obtener comentarios. Todas las solicitudes de los medios de comunicación a funcionarios del gobierno en Venezuela son gestionadas centralmente por el Ministerio de Comunicaciones, que no respondió a las preguntas para este artículo.

Públicamente, Cabello ha enfatizado la unidad. El 12 de enero, aprovechó su conferencia de prensa semanal como líder del partido para enfatizar que Rodríguez cuenta con "todo el apoyo del Partido Socialista Unido de Venezuela".

Ni el presidente estadounidense Donald Trump ni Rodríguez han abordado seriamente la cuestión de las elecciones desde la salida de Maduro, pero la disminución anecdótica del apoyo local parece indicar una verdad incómoda para el PSUV: la salida de Maduro ha contribuido poco a mejorar la popularidad, según los entrevistados por Reuters.

Un líder local del partido en el estado central de Aragua afirmó que el partido no tenía forma de crecer ni de ganar elecciones "ni que traigan al Che Guevara o Gandhi como candidato".

"Tienes una situación de fragmentación del aparato represivo y además ‌esa desmovilización de lo que quedaba de ‌base que se convierte en un desafío enorme para la gobernabilidad", declaró Ricardo Ríos, director de Poder & Estrategia, firma de análisis y consultoría con sede en Caracas.

Aun así, el apoyo local al partido podría resurgir. Venezuela ya ha recibido 500 millones de dólares por la venta de crudo y cualquier mejora económica significativa podría impulsar la financiación del partido y reactivar los beneficios para los afiliados, que históricamente han contribuido a reforzar el apoyo.

En respuesta a preguntas de Reuters sobre si la Casa Blanca estaba al tanto o está preocupada por la fractura en el Partido Socialista, un funcionario de alto rango en Washington declaró: "El presidente Trump continúa ejerciendo la máxima influencia sobre las autoridades interinas en Venezuela, y los resultados han sido exitosos".

"El país está estable, la migración ilegal se ha detenido, el flujo de drogas se ha detenido y el ​nuevo acuerdo petrolero generará prosperidad económica tanto para el pueblo venezolano como para el estadounidense. El presidente espera que esta cooperación continúe", añadió el funcionario.

MEDIOS DE CONTROL

Todos los funcionarios de alto rango de Venezuela son miembros veteranos del PSUV. El partido se creó en 2007 fusionando las dispares fuerzas políticas y sociales que llevaron al presidente socialista Hugo Chávez al poder en 1999.

Para 2009, mientras Chávez invertía el dinero del petróleo en proyectos sociales, el partido contaba con más de 7 millones de miembros.

Aunque se fundó con la promesa de diseñar políticas desde la base, el partido se convirtió cada vez más en una forma de ejercer el poder presidencial y aplastar la disidencia popular, especialmente después de la muerte de Chávez y la toma de posesión de Maduro en 2013.

Los legisladores del partido tienen una gran mayoría en la Asamblea Nacional, presidida por Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta encargada, y controlan todas las 24 gobernaciones del país menos una.

Las razones esgrimidas para la caída del apoyo local variaron. Algunos dijeron que la gente desconfiaba de ser asociada con el partido si la oposición llegaba al poder, por temor a algún tipo de represalia.

Otros dijeron que la incertidumbre estaba causando luchas internas en el partido. Casi todos hablaron de desilusión y cuestionaron la lealtad de la nueva dirigencia ‍a la causa chavista.

A las dificultades de la gente se suman los problemas con la entrega de ayudas del partido, tanto alimentarias como económicas, que han afectado a las filiales locales, según cinco fuentes.

Dijeron que los miembros de tres estados (Zulia, Aragua y Falcón) estaban desertando del partido porque el gobierno había dejado de pagar las bonificaciones y distribuir la asistencia social. Reuters no pudo verificar de forma independiente la información que recopiló sobre el estancamiento de las ayudas.

Los pagos del gobierno, que a través de diversos beneficios pueden sumar para algunos más de 100 dólares al mes, son un ingreso vital para millones de personas en Venezuela, donde el salario mínimo mensual es inferior a 1 dólar y la pobreza es rampante. Los analistas también estiman que la inflación superó el 400% en 2025.

La complejidad del sistema de bienestar social venezolano, con una variedad de beneficios entregados en diferentes momentos a distintas personas, impidió que Reuters obtuviera un panorama completo del estado de todos los pagos y paquetes de alimentos.

Algunos entrevistados afirmaron ​que algunos bonos seguían llegando, mientras que otros no.

Una fuente en el estado Zulia indicó que en su distrito 600 personas no habían recibido su "bono familiar", un pago directo de asistencia social de hasta 65 dólares para ayudar con los gastos de vida.

Tres fuentes también informaron que los paquetes de alimentos, conocidos como CLAP, no se han entregado, y algunas agregaron que los problemas con estas entregas son anteriores a la captura de Maduro, pero han continuado desde entonces.

En el municipio de Mara, en la frontera noroeste con Colombia, ​un miembro del partido dijo que había miembros de la vieja guardia del Partido Socialista que aún estaban comprometidos con la causa y "aplaudiendo como focas", pero que incluso ellos "se están volteando porque no les han pagado los bonos".

Alrededor del 70% de los miembros de partidos locales y empleados públicos en Mara ignoraron los llamados a participar en dos marchas recientes a favor de Maduro, según la fuente, lo que llevó a los jefes a amenazar a la ⁠gente con despidos. Reuters no pudo determinar el tamaño de las marchas ni si hubo despidos como resultado.

Cuatro de las personas entrevistadas por Reuters informaron que incluso los colectivos motorizados asistían a menos eventos y no se habían movilizado para impulsar el apoyo público al gobierno.

Sus miembros han sido responsables de asesinatos de figuras de la oposición y manifestantes antigubernamentales, según informes de organizaciones como Human Rights Watch, que Reuters no ha confirmado de forma independiente.

La fuente en Mara dijo que muchos miembros de los colectivos ahora trabajan como mototaxis y no se presentan a las marchas a pesar de las amenazas de las autoridades locales de revocar sus permisos de trabajo. "Se esconden, fingen alguna enfermedad y unos pocos se han ido a Colombia".

(Editado por Javier Leira)