Con una agenda territorial y mediática cargada y el apoyo de la fórmula presidencial de Cambiemos en 2015, Hernán Lacunza recorre el país concentrado en un proyecto de crecimiento para la Argentina. Reuniones con dirigentes, trabajadores y empresarios aparecen como núcleo de su campaña presidencial, a la par de la necesidad de diferenciarse de La Libertad Avanza, proponer una alternativa de centro y presentar un candidato PRO puro mientras otros referentes amarillos avanzan en un acuerdo con la Casa Rosada.
Por ahora, toda la actividad de Lacunza es, describen, a pulmón pero con una agenda más que cargada. La semana pasada estuvo en Mendoza con el gobernador radical Alfredo Cornejo y el miércoles conversó con el salteño Gustavo Sáenz. Para este jueves tiene previsto visitar Córdoba, donde además de reunirse con dirigentes políticos se mostrará en empresas locales y escuchará a productores con una lógica común a todos sus recorridos: hablar con todos para profundizar una agenda de desarrollo. En esa línea, la semana que viene podría volar hacia Neuquén.
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Según expresó Lacunza, el Gobierno considera que sin estabilidad no hay crecimiento. Un razonamiento que consideró acertado pero con un asterisco: sin crecimiento, la estabilidad no dura. Por eso, alertó por el empleo, el bienestar en el bolsillo del trabajador y la capacidad de compra para no perder votos en el camino. Todas advertencias que ya había marcado la Fundación Pensar.
En sus redes sociales, la descripción es cortita y al pie: “Candidato a Presidente”. Y con esa misión se dedicó a recorrer distintos medios para dejar en claro su postura. Se postulará por el PRO, una opción amarilla pura, para proponer una opción de centro frente a los dos extremos de la grieta.
Para Lacunza, la polarización beneficia a los dirigentes ubicados en los extremos porque los votos alcanzan para que uno gobierne, pero también le brindan fortaleza al principal partido de la oposición para sostener su capacidad de bloqueo. Sin embargo, ese escenario binario, analiza el dirigente, no se refleja en la sociedad, que en 2023 mostró una distribución más cercana a los tres tercios. En ese marco, el voto blando es más exigente y está dispuesto a evaluar argumentos antes de decidir.
En los posteos de Instagram, Lacunza suele recibir mensajes de votantes PRO que le piden mantener la pureza amarilla y no aliarse con La Libertad Avanza. Todavía no tiene muchos seguidores, apenas diez mil en esa red social y más de 85 mil en X.
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Con Mauricio Macri, aseguran, tiene una excelente relación. El presidente del PRO se fue del país durante un mes: su agenda lo lleva a participar de una nueva charla sobre liderazgo en la Universidad de Bolonia. La última vez había sido en enero, cuando destacó la importancia del trabajo en equipo para ampliar visiones, cuestionar suposiciones y conseguir apoyo para decisiones complejas. Para el ex jefe de Estado, el liderazgo nunca es un ejercicio solitario e implica tanto competencia técnica como capacidad estratégica y una “dimensión profundamente humana”.
Antes de irse, Macri había habilitado la carrera electoral de Lacunza. Le dijo que “le meta”. En su entorno aseguran que si surgen otros candidatos hará lo mismo.
La semana pasada, Mauricio estuvo con Gabriela Michetti, con quien presentó en sociedad la candidatura de Marita Mac Allister a la gobernación de La Pampa. El lunes, Fernando de Andreis viajó hacia esa provincia para apuntalar la postulación.
Después de ese encuentro con Michetti, que fue el último público pero no el primero, la ex vicepresidenta de Cambiemos salió a respaldar la candidatura de Lacunza. A ella le “interesa que el PRO vuelva a presidir el país”, según confió en Infobae y contó la breve charla del ex ministro con Macri: “Hernán fue y le dijo a Mauricio: ‘Yo quiero ser candidato a presidente’. Y Mauricio le dijo: ‘Me parece perfecto, métete a correr’”. Por eso, ella fue bastante categórica: “Vamos todos con Hernán”, sin cerrar la posibilidad al surgimiento de nuevos nombres.
