El transporte metropolitano de Salta vuelve a atravesar un escenario de tensión, que suma presión sobre la gestión de Gustavo Sáenz, por la falta de fondos y el atraso en los pagos por parte de la Sociedad Anónima del Estado de Transporte Automotor (SAETA), la empresa estatal que gestiona el transporte público de colectivos. Empresarios del sector aseguran que la deuda acumulada rondaría los $14.000 millones y advierten que la situación ya comenzó a impactar en el funcionamiento cotidiano del servicio.
Según plantearon representantes de las empresas, durante agosto debieron afrontar con recursos propios la compra de combustible, luego de que SAETA dejara de realizar los anticipos semanales que anteriormente se utilizaban para cubrir ese gasto. “SAETA ya no paga ni el gasoil”, aseguraron los empresarios, en comunicación con Qué Pasa Salta, para describir el momento que atraviesa el sistema.
A la falta de recursos para afrontar el combustible se suma el atraso en los pagos correspondientes a los kilómetros efectivamente recorridos por las empresas. De acuerdo con lo señalado por referentes del sector, todavía estaría pendiente la totalidad del certificado correspondiente a julio, mientras que el de junio habría sido cancelado recientemente. La acumulación de compromisos, según las cifras difundidas por los propios empresarios, habría elevado la deuda a unos $14.000 millones.
El impacto de la crisis financiera ya comenzó a trasladarse al servicio. Los empresarios indicaron que se aplicó inicialmente una reducción del 13% en las prestaciones y posteriormente otro recorte del 4%. A esto se sumó una disminución en las frecuencias durante los sábados. El escenario vuelve a generar preocupación por la posibilidad de que se repita el conflicto registrado en mayo, cuando las empresas habían reducido los servicios nocturnos ante las dificultades para afrontar los costos operativos.
Una provincia en crisis
La provincia de Salta atraviesa un marcado deterioro en su mercado laboral, con una pérdida de aproximadamente 6000 puestos de trabajo registrados en el sector privado durante 2025. Los datos fueron relevados por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación en base al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
De acuerdo con el informe oficial, Salta cerró diciembre de 2025 con 122.400 trabajadores registrados en el sector privado, lo que representa una caída interanual del 4,7% respecto al mismo mes de 2024. Este retroceso posiciona a la provincia entre las más afectadas del país en términos de empleo formal, solo por detrás de distritos patagónicos como Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.
El impacto de esta caída se refleja con claridad en el comercio, uno de los sectores que más empleo genera en la provincia. Desde la Cámara de Comercio e Industria de Salta advirtieron que la actividad atraviesa un momento crítico, marcado por la retracción del consumo y el aumento de costos.
“El cierre de los comercios pasa principalmente porque no hay ventas. La realidad es que no hay plata en la calle”, explicó el presidente de la entidad, Gustavo Herrera, en comunicación con El Tribuno. Según detalló, los consumidores modificaron sus hábitos: hoy priorizan comparar precios, reducen el gasto y evitan acumular productos como ocurría en otros contextos económicos.
Frente a estas condiciones, muchos comerciantes optan por reducir gastos, trasladar sus locales a zonas con alquileres más bajos o directamente cerrar sus puertas, lo que impacta de forma directa en el empleo.
En paralelo, el sector industrial también comienza a mostrar signos de debilitamiento. El vicepresidente de la Unión Industrial de Salta, Julio Fazio, aseguró que, si bien aún no se registran cierres masivos de fábricas, sí se observa una reducción en las estructuras productivas y una consecuente pérdida de puestos de trabajo.
