Un grupo de obreros que participó desde el inicio de la construcción de un complejo habitacional del Instituto de Vivienda de Corrientes (INVICO), en Santo Tomé, denunció que fue desvinculado intempestivamente, sin cobrar parte de sus haberes y después de atravesar condiciones de alojamiento que describieron como extremas. El conflicto pone ahora bajo la lupa el papel del organismo provincial encargado de la obra y los controles sobre las empresas contratistas.
Las viviendas están ubicadas detrás de la Escuela Sargento Cabral, en la zona sur de Santo Tomé. Según los trabajadores, la construcción se encuentra actualmente paralizada. Durante una jornada en la que se presentaron inspectores del INVICO, los obreros se acercaron para exponer sus reclamos y pedir una respuesta frente a las deudas salariales y a las condiciones en las que aseguran haber desarrollado sus tareas.
El caso genera interrogantes sobre el seguimiento que realiza el organismo provincial sobre las empresas que ejecutan sus proyectos. El propio INVICO establece requisitos para las firmas que integran su Registro de Constructores, entre ellos antecedentes técnicos, información empresarial y la calificación otorgada por el comitente.
Dionicio Oscar Suárez, uno de los trabajadores que participó durante más de un año en la obra, relató las dificultades que atravesaron desde el comienzo. Según afirmó, los obreros llegaron a dormir dentro de un furgón y en el piso ante la falta de recursos para afrontar alojamiento y viáticos.
“Arrancamos la obra desde cero para INVICO con la empresa Heller y con el contratista Dardo Maidana. Desde el principio estuvimos sufriendo con el barro y la lluvia, tirados dentro de un furgón y durmiendo en el piso. A veces ni para el viático nos daban”, contó en declaraciones a Actver.
La situación se agravó cuando los trabajadores reclamaron por el pago de horas y haberes. Suárez aseguró que un domingo un encargado ingresó al predio y retiró sus pertenencias. “Sacaron nuestras cosas a la calle. Tiraron lo que encontraron, cargaron una parte en una camioneta y lo demás lo tiraron. Me avisaron que no aparezcamos más por la obra”, denunció. Según el trabajador, la desvinculación se produjo sin previo aviso y con una quincena pendiente de pago.
El organismo provincial ante una denuncia
Los obreros señalaron a la empresa Heller como contratista principal y al arquitecto posadeño Dardo Maidana como subcontratista. Hasta el momento, ninguno de los dos habría emitido un descargo público sobre las acusaciones.
La situación adquiere una dimensión institucional porque se trata de una obra vinculada al INVICO, organismo que tiene entre sus funciones el desarrollo de proyectos habitacionales y que dispone de una estructura específica de Gerencia de Obras y asesoramiento técnico. En su documentación de contratación, además, el Instituto contempla mecanismos de inspección sobre la ejecución de las obras.
Por eso, una de las principales preguntas que quedan abiertas es qué controles realizó INVICO sobre las condiciones denunciadas por los trabajadores y qué medidas adoptó al tomar conocimiento del conflicto.
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El organismo cuenta además con una plataforma destinada a proveedores que permite consultar el estado y los detalles de facturas y certificados de obra tramitados ante el Instituto.
Ever Suárez, otro de los obreros, aseguró que llevaba un año y tres meses trabajando en la construcción. Su relato también apunta a las condiciones en las que se desarrollaron las tareas. “Hicimos la excavación completa y ahora que la obra está casi terminada nos largan así. Ni la quincena nos quieren pagar”, sostuvo.
El trabajador aseguró que, durante las primeras etapas, la falta de un lugar para permanecer los obligaba a buscar refugios improvisados. “Al principio no había vivienda ni nada; nos metíamos abajo del semirremolque para pasar el mediodía y soportar el calor, siempre por necesidad”, relató.
Según explicaron, tras el desalojo de las viviendas en construcción acudieron a la comisaría local para radicar una denuncia. También aseguraron que el responsable de la obra firmó posteriormente un compromiso para cancelar las quincenas adeudadas, con fecha límite el día 10. El plazo, afirmaron, venció sin que se concretaran los pagos.
La situación se produce en una localidad donde el INVICO tiene una extensa trayectoria de construcción de viviendas. El organismo registra numerosas obras habitacionales terminadas en Santo Tomé y ha anunciado en años anteriores nuevos proyectos para la localidad.
Ahora, el conflicto laboral introduce un nuevo interrogante sobre la ejecución de una obra actualmente paralizada: si hubo incumplimientos laborales por parte de la contratista, qué sabía el INVICO, cuándo tomó conocimiento y qué medidas adoptará para garantizar tanto el cumplimiento contractual como la continuidad del proyecto.
Los trabajadores reclaman el pago de los salarios pendientes y una respuesta institucional. Mientras tanto, la obra permanece detenida y las empresas señaladas todavía no brindaron públicamente su versión de los hechos.
