A medida que se conocieron detalles de la fuga del ex candidato Flavio Bolsonaro, diputados de la oposición presentaron pedidos de interpelación, pedidos de informes y denuncias judiciales por la participación del gobierno de Javier Milei en la maniobra. Finalmente, por impulso de Unión por la Patria, consensuaron una comunicación dirigida al presidente de la Cámara, Martín Menem, en la que exigieron respuestas urgentes a los pedidos de informes y la presencia en el Congreso de los funcionarios aparentemente involucrados: el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el canciller Pablo Quirno; y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. También reclamaron el reconocimiento del triunfo electoral de Lula da Silva. El caso, sobre el que incluso la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, mostró diferencias, amenaza con complicar la agenda del Gobierno en un Congreso cada vez más difícil para la Casa Rosada.
Durante todo el día, los diputados buscaron que la Cámara baja se hiciera eco de los reclamos por la complicidad del gobierno argentino en la fuga de Bolsonaro, quien agradeció a Milei “por su coraje, sentido de justicia y legalidad” en la carta que difundió tras llegar a Estados Unidos. Agustín Rossi, ex ministro de Defensa y ex jefe de la SIDE, presentó temprano un pedido de interpelación a Santilli para que explique en el Congreso los pormenores de la salida del ex candidato presidencial e identifique a los funcionarios involucrados. “¿Cuál fue el rol que cumplió el asesor presidencial Santiago Caputo?”, fue una de sus preguntas. También pidió precisiones sobre si se había consultado a la Cancillería y evaluado las posibles consecuencias para la relación bilateral con Brasil.
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El radical Pablo Juliano, que integra el bloque Provincias Unidas, sumó a Quirno al pedido de interpelación, con un cuestionario de 91 preguntas. “La interpelación tendrá por finalidad determinar si el territorio argentino fue utilizado para facilitar la salida internacional de una persona alcanzada con restricciones judiciales”, explicó. Otros optaron por acudir directamente a la Justicia. El diputado socialista Esteban Paulón presentó una denuncia penal por encubrimiento agravado contra Milei, Quirno, Monteoliva y Caputo. “Sin esta trama de complicidades hubiera sido imposible la fuga de Flavio Bolsonaro”, argumentó. También Marcela Pagano, del monobloque Coherencia, llevó el caso a la Justicia federal de Puerto Iguazú. “La frontera argentina no es un pasillo vip de nadie. La soberanía argentina no se negocia ni se presta”, sostuvo.
En un contexto en el que cada vez más legisladores buscan posicionarse en la vereda de enfrente del Gobierno, las denuncias y los pedidos de informes se multiplicaron. Por eso, el bloque de Unión por la Patria, que preside Germán Martínez, propuso reunir los reclamos en un texto que luego consensuó con las demás bancadas opositoras. En un gesto poco habitual, buena parte de los diputados de esos bloques compartió la comunicación en sus redes. En el último punto incorporaron una exigencia política: que la Argentina reconozca finalmente el triunfo de Lula y refuerce el diálogo con Brasil para recomponer las relaciones bilaterales, prácticamente interrumpidas por los continuos desplantes e insultos de Milei.
El Congreso se convertirá en la caja de resonancia de un caso de alcance internacional. Este jueves habrá sesión en el Senado, con un temario que incluirá el Régimen de Incentivo para las Inversiones Relevantes (RIRI), el marco normativo para el mercado de carbono y la reforma de la ley de Salud Mental. Sin embargo, la ayuda gubernamental a la fuga de Flavio Bolsonaro también promete atravesar el debate. Una de las sorpresas de la previa fue el anuncio de que se tratará sobre tablas un proyecto del bloque Justicialista para que Santilli concurra al Senado el miércoles 18 de noviembre a brindar su informe de gestión. Esa presentación podría servirle al Ejecutivo para canalizar los reclamos de explicaciones oficiales, aunque la fecha dejaría abiertas otras tres semanas de controversia en un Congreso cada vez más difícil para la Casa Rosada.
