Juicio por trata en Tucumán: el relato en primera persona

Esta semana comenzó el debate oral en el que se juzga a Luis Roberto Gambandé, un empresario “de la noche”, dueño de varios prostíbulos en los que se explotaban mujeres en situación de vulnerabilidad.

08 de agosto, 2021 | 10.01

Esta semana comenzó el debate oral en el que se juzga a Luis Roberto Gambandé, un empresario “de la noche”, dueño de varios prostíbulos en los que se explotaban mujeres en situación de vulnerabilidad.

“Respecto de los 8 abortos ¿vos tenías poder de decisión en eso? - No. No sé cómo decirlo... Vos le ponías el preservativo, pero si el cliente te ponía en cuatro vos no sabías si se lo había sacado”. La que responde esa pregunta es una de las víctimas que declaró esta semana en el inicio de un juicio por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual que se lleva a cabo en la provincia de Tucumán. El testimonio se desprende del relato de la periodista Mariana Romero, que estuvo presente en la audiencia. El único imputado es Luis Roberto Gambandé, un empresario “de la noche”, tal como él mismo se describió al momento de declarar, acusado de captar y acoger mujeres en situación de vulnerabilidad para explotarlas sexualmente.

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En la primera audiencia ante el Tribunal Oral Criminal de Tucumán declararon Gambandé y dos víctimas, que lo hicieron acompañadas por el Programa de Asistencia Integral a Victimas de Trata de Personas. En el juicio interviene el fiscal subrogante Pablo Camuña, el representante local de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), Daniel Weisemberg, y, como querellante, la Fundación María de los Ángeles.

Gambandé es un empresario que se hizo conocido a fines de la década del 90 y a principios de los 2000 por ser dueño de varios boliches, prostíbulos y locales donde se hacían “shows” y fiestas privadas como despedidas de soltero. El primer boliche que abrió fue “Margarito”. Luego le siguieron los prostíbulos “Gel”, en donde se realizaban espectáculos sexuales, “Serius” y “JC”. 

La investigación se inició en 2012, a raíz de una denuncia anónima sobre el funcionamiento de “JC”, un prostíbulo de los denominados “de puertas abiertas”. Se trataba de un boliche de grandes dimensiones ubicado en el centro de la capital tucumana, al que asistía un público de clase media y alta. Allí se realizaban shows en vivo, bailes, y venta de copas, con encargados en la puerta. 

Según la investigación, el empresario engañaba a mujeres en situación de vulnerabilidad a través de falsas ofertas laborales que prometían mejoras en la calidad de vida. Luego las acogía y las explotaba sexualmente.

Según el testimonio de las víctimas, ellas debían realizar los denominados “pases” (actos sexuales con los clientes) en las habitaciones que había en el boliche y luego, de manera semanal, los explotadores les pagaban reteniéndoles el 50% del valor pagado por los clientes. Además, se les generaba un sistema de deudas mediante el cual se les descontaban diferentes “gastos”, como la compra de preservativos, ropa, servicio de limpieza e incluso la coimas para la policía.

En la audiencia del martes, el primero en declarar fue el imputado, que llegó hasta esta instancia en libertad. Gambandé relató que cuando requería a chicas menores de edad les pedía autorización a sus familiares y les solicitaba que les acerquen una sentencia de emancipación para que su situación sea más adecuada a las habilitaciones y para estar más en regla. A cambio les prometía una mejor situación económica para sus hijas y hacerlas estudiar.

El relato en primera persona

Si bien al momento del allanamiento fueron encontradas nueve mujeres, se estima que las que pasaron por ese prostíbulo fueron muchas más incluyendo varias menores de edad.

En la audiencia de esta semana declararon dos víctimas. Una de ellas brindó detalles sobre un período de explotación que abarcó desde 1996 hasta 2012. La explotación se interrumpió un par de años en el medio pero debido a deudas económicas y amenazas a ella y a su familia, regresó a la órbita de Gambandié. 

Según la publicación de la periodista Mariana Romero, la víctima relató que Gambandié “contrataba a menores de edad y yo les tenía que enseñar a bailar. Tenían 13, 14 años. Yo vivía ahí". La testigo aseguró que el empresario pagaba favores a empresarios y políticos con las chicas. "A veces nos decía 'esto ya está pagado' y lo que estaba pagado era nuestro 25%".

Además, la mujer detalló que tuvo que practicarse ocho abortos porque “no era una opción quedar embarazada”. En esos casos, Gambandé las llevaba a un médico amigo para que realizara la práctica y luego la descontaba. En su declaración, la mujer describió la complicidad policial con la que contaba el conocido empresario y contó que incluso era habitual que asistieran a los prostíbulos miembros de la policía.

Antes de que nos allanen, nos avisaban. Luis desmantelaba todo, sacaba el caño, nos hacía hablar con su abogado para ver qué íbamos a decir. La Policía siempre estuvo arreglada", aseguró. Y continuó: "La higiene era buena, pero pasaban 8 a 10 clientes por noche, no se podía limpiar entre uno y otro. Los preservativos los pagamos nosotras". Esta no es una declaración más. Se trata de una mujer cuyo testimonio fue fundamental en la causa de lavado mediante la cual fue condenado el denominado “Clan Ale”.

Para el abogado de Susana Trimarco y delegado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación en Tucumán, Carlos Garmendia, el relato de las dos chicas es muy similar al de las testigos en la causa por la desaparición de Marita Verón. “La única diferencia era en el método de sometimiento. En La Rioja, el método era brutal: con torturas, encierro. Gambandé no era tan brutal en cuanto al castigo físico pero sí lo era psicológicamente. Las tenía muy agarradas desde ese lado. Pero el funcionamiento era igual”, señaló.

La abogada de la Fundación María de los Ángeles y querellante en la causa, Betina Laguna Mendoza, agrega que, después de mucha terapia, la víctima considera que Gambandé “es un gran manipulador emocional porque las convencía de hacer las cosas menos pensadas”. 

“A lo largo de la investigación, se pudo identificar a nueve mujeres pero posiblemente hayan sido muchas más porque era un tiempo en que había mucha movida de plazas en los prostíbulos de la ciudad”, señaló el representante local de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), Daniel Weisemberg, en diálogo con El Destape. El debate continuará el próximo jueves y se espera que declaren miembros de Gendarmería que participaron de la investigación, además de otrxs testigxs.

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