En un acto insólito pero que no generó sorpresas, el juez Claudio Bonadio rechazó la recusación del hombre que lo denunció por extorsión, el agropecuario Pedro Etchebest, en la causa que investiga las escuchas ilegales a presos kirchneristas. El empresario que destapó la red de espionaje ilegal encabezada por Marcelo D'Alessio, y que involucra a funcionarios judiciales, políticos y periodistas, pidió el apartamiento del magistrado en la pesquisa por "estar imputado por la posible vinculación" con la extorsión sufrida por el acusador en la causa que investiga una red de espionaje ilegal y su "interés" en el resultado de la misma. 

En un escrito de 14 páginas al que accedió El Destape, el procesador serial de Cristina Kirchner resolvió no hacer lugar a la recusación del empresario agropecuario por no ser parte de la causa que avanza sobre las escuchas ilegales a ex funcionarios krichneristas detenidos en Ezeiza. Además, precisó que el pedido de apartamiento fue realizado en base a "dichos o mensajes de textos de terceros" y no tiene "mayores precisiones", pese a que Etchebest mencionó que el magistrado está "imputado por la posible vinculación con la extorsión" de la que fue víctima entre finales del año pasado y principios de éste y su "interés en el resultado de la causa", lo que lo convierte en un juez no parcial. 

"Lo tomamos sin sorpresa, teniendo en cuenta cómo se responde este tipo de pedidos desde la corporación de Comodoro Py", dijo la abogada Natalia Salvo a El Destape y explicó que la negativa de Bonadio se argumentó en el artículo 58 del Código Procesal Penal que es, básicamente, "no es ser parte" de la investigación de escuchas ilegales a ex funcionarios kirchneristas. "Nosotros esgrimimos que Etchebest denunció a Bonadio y está imputado en la causa de Dolores", sostuvo la letrada y agregó que "si hay una denuncia previa, es evidente que hay una causa por la que peligra la imparcialidad del juez natural".

La abogada argumentó que desde el oficialismo y la corporación judicial que apunta contra el kirchnerismo sostienen que "la causa de Dolores es una especie de conspiración para voltear la de los cuadernos, que es la que él tiene", en referencia a Bonadio. De ahí su interés en cómo resulte la investigación de una red de espionaje ilegal. Según los argumentos de Elisa Carrió (que recibió de forma "anónima" las interceptaciones telefónicas) los presos K fueron los que armaron todo el D'Alessiogate desde el penal de Ezeiza, lo que se fundamentó en la difusión de escuchas ilegales en los medios de comunicación.

Después de la filtración de estas conversaciones, Etchebest, representado por Salvo, resolvió recusar a Bonadio porque "no ha tenido en mira impartir justicia de modo imparcial sino direccionar la investigación hacia su propia defensa". Para ello "utilizó" el expediente como una herramienta "a los fines de castigar a su acusador, ya sea en defensa propia o por ceder a presiones del Poder Ejecutivo Nacional y/o medios concentrados de comunicación”. Ésto se manifestó, sostuvieron, "en la filtración de audios privados en pleno prime time de la TV argentina" cuando el juez "fue el único que contaba con dichas grabaciones” que llegaron de forma "anónima" en sobres a la diputada oficialista Carrió y al rebelde fiscal Carlos Stornelli.

Bonadio rechazó la recusación y se defendió ante las acusaciones al asegurar que en la denuncia formulada por Etchebest ante el juzgado federal de Dolores no se desarrollaron "mayores detalles que involucren al suscripto en la maniobra denunciada, más allá de los dichos de un tercero, que lo estaría extorsionando", en referencia al pedido de dinero realizado en el balneario CR de Pinamar para no aparecer vinculado en la causa de las fotocopias de los cuadernos. Según argumentó, "la mera mención del nombre de un juez" no justifica su apartamiento.

Respecto de su parcialidad en la investigación, Bonadio remarcó que Etchebest lo señaló como parte de la denuncia realizada en Dolores pero "no mencionó concretamente acto alguno que afecte la imparcialidad del trámite de este Tribunal" porque "no puede hacerlo". Además, se desligó de cualquier filtración de audios a presos kirchneristas en Ezeiza porque la Dirección de escuchas que depende de la Corte Suprema "en ningún momento recibió orden alguna de destruir los audios" interceptados en el penal de máxima seguridad y porque hubo muchas "manos con las que se manipularon ese material" lo que hace que su juzgado no haya tenido que ser, necesariamente, el divulgador.