#AltaData | Macri paga $5.000 por un voto Suscribite

X

"Mucha de mi música tiene paz, pero mi alma es muy perturbada. Siempre lo fue, para qué negarlo. Si volcara la interminable oda dolorosa de mi alma me equivocaría. No me siento capacitado para escribir todo eso sin morirme también", afirma Luis Alberto Spinetta al desnudar una faceta inimaginable del sufrimiento del artista: la conciencia. La reflexión forma parte de Martropía (Editorial Aguilar), el libro que reúne cinco años de entrevistas hechas por el poeta Juan Carlos Diez al creador de Almendra. 

"A través de su propias canciones quería llegar a la persona que estaba detrás de la obra, al tipo que creó ese mundo flotante de lírica, de melodía, de música. ¿Quién era el hombre que estaba detrás? La llave para abrir el secreto eran sus propias canciones" afirma Diez que no dejó de sonreír en toda la entrevista con El Destape. 

El libro se convierte en un viaje por la insondable mente de Spinetta. Hay interrogantes que se profundizan con Martropia y que se vuelven una paradoja: Qué divide a los simples hombres de los artistas. ¿Cómo y por qué Spinetta se convirtió en el artista capaz de componer Artaud?

" Un verdadero artista realmente no puede explicar muy bien el origen. Por eso en la introducción del libro digo que el creador es una mirada que no tiene respuestas. Hay un momento en que le pregunto cuándo te diste cuenta que sos un creador y el me dice ´nunca´. Para Luis, el origen del arte era algo sagrado e inexplicable. ´Son como los ojos de mi hija´", sostiene Diez. 

Una parte memorable de la obra es cuando Spinetta cuenta cómo sintió su encuentro con Borges en el departamento que el escritor tenía en la calle Maipú: "Tenía tanto miedo de estar frente a él como de estar frente a Dios. Conocí a varios tipos importantes de cerca pero nunca sentí lo que sentí frente a tamaña persona. Se me movía todo dentro de mí". 

-Vos sos un poeta y los poetas rompen las barreras del sentido con un extrañamiento en el lenguaje. Entonces te pregunto: ¿De qué color recordás tus encuentros con Spinetta?

-Son de un color brillante y son un instante. Es ese momento preciso y casi inconseguible cuando el mar rompe con el sol detrás y ahí un color vira del azul al celeste. Es un color lleno de luz, como lo era Luis Alberto.

-El flaco no podía explicar su arte, el origen de sus melodías, de sus letras. ¿Sentiste eso?

-Hay algo sagrado: Luis era un tipo honesto y muy humilde, aquello que no sabía no te lo inventaba. Un verdadero artista realmente no puede explicar muy bien el origen. Por eso en la introducción del libro digo que el creador es una mirada que no tiene respuestas. Hay un momento en que le pregunto cuándo te diste cuenta que sos un creador y el me dice ´nunca´.

La explicación del título de la obra, Martropia, el nirvana de la música: "Quería comprender el origen del andamiaje de melodías y texto creado por Spinetta. Vano intento, tal vez. El creador es una mirada y no tiene respuestas, pero tarde o temprano llega a Martropía, el estado de ensueño producido por la visión súbita de puentes amarillos. Y el vértigo que sobreviviene al cruzarlos".

-¿El título de la obra te trajo problemas?

-Sí, porque es un neologismo, una palabra que no existe. Como digo en el libro, el creador es una mirada y no tiene respuestas. Pero, tarde o temprano, llega a Martropía, el estado de ensueño producido por la visión súbita de puentes amarillos. Y el vértigo que sobreviene al cruzarlos. El título fue una lucha feroz, al igual que la tapa que terminó siendo un dibujo que me hizo Luis.

-¿Cómo definirías la música de Spinetta?

Muy sencillamente, es la música de Spinetta. Sus melodías son del flaco: es rock, es jazz, es folclore, tiene jazz rock. Tiene un sello propio y es algo que muy pocos artistas logran. Decir que Spinetta era un músico de rock es impreciso. Su aporte es a la música popular a nivel mundial.

Entrevista con Jorge Luis Borges.

-¿Qué buscabas con el libro?

Yo tenía muy claro lo que quería hacer y lo que no quería hacer. A través de su propia obra quería llegar a la persona que estaba detrás de esa obra, al tipo que creó ese mundo flotante de lírica, de melodía, de música. ¿Quién era el tipo que estaba detrás de esa obra? La llave para abrir el secreto eran sus propias canciones. Lo que quería dejar de lado era lo anecdótico, lo secundario. Quise llegar al proceso creativo de un verdadero artista.

El Capitan Beto es una parte importante del libro y sirve para desterrar un mito

Sí, es una mini entrevista que se llama el Errante. Esa es una vieja idea que yo tenía desde hace más de diez años: quería que el Flaco me hable del Capitán Beto como si fuera algo real y yo cada tanto insistía hasta que una vez dije basta. Un atardecer de tormenta que volaba todo estábamos en la vieja cocina del estudio, hacía mucho frío y estábamos tomando mate con las hornallas prendidas con el fuego color verde. Hablábamos de otras cosas cuando de repente, el Flaco me agarra la mano y me habla como si fuera el Capitán Beto. Me dice que su nombre era Heriberto Aguirre y que tenía 60 años. De esa forma destierra el mito de que el Capitán Beto era el Beto Alonso. Nunca lo voy a olvidar.