El TelePASE es un sistema electrónico que permite pagar el peaje sin utilizar efectivo ni realizar una transacción manual en cada viaje.
Su funcionamiento tradicional utiliza un pequeño dispositivo —conocido como TAG— instalado en el vehículo. Al atravesar un peaje, las antenas detectan ese dispositivo, identifican al usuario y cargan automáticamente el importe correspondiente.
Activarlo actualmente es relativamente sencillo.
¿Cómo se activa el TelePASE?
El trámite puede iniciarse desde la página oficial de TelePASE.
Primero es necesario crear una cuenta, cargar los datos personales y registrar la patente del vehículo.
Después hay que elegir un medio de pago. El sistema permite asociar una tarjeta de crédito o utilizar Mercado Pago, dependiendo de la modalidad seleccionada.
El usuario puede solicitar que el TAG llegue a su domicilio o retirarlo en uno de los centros habilitados.
Si el dispositivo llega por correo, es necesario ingresar nuevamente al sistema, completar su activación e instalarlo correctamente en el parabrisas.
La habilitación completa en toda la red puede demorar entre 72 y 96 horas hábiles.
En el caso de las motos, el dispositivo físico continúa siendo necesario.
También existe una alternativa particular para las autopistas de AUSA en Buenos Aires: el TelePASE por patente.
Este sistema no necesita TAG. Las cámaras leen directamente la matrícula del vehículo y la relacionan con la cuenta registrada.
Sin embargo, tiene una diferencia importante: esa modalidad posee una tarifa 50% superior al TelePASE tradicional y funciona solamente dentro de las autopistas administradas por AUSA.
¿Por qué ya casi no hay personas en los peajes?
La respuesta está en una tecnología denominada Free Flow, o flujo libre.
En lugar de cabinas, barreras y empleados cobrando manualmente, se instalan grandes estructuras sobre la autopista con cámaras, antenas y sensores.
Cuando pasa un vehículo, el sistema detecta el TAG o lee automáticamente la patente.
No hace falta frenar.
En mayo de 2026, AUSA completó la transformación de toda su red y convirtió las autopistas porteñas en un sistema 100% sin barreras.
Eso explica por qué en vías como las autopistas de la Ciudad de Buenos Aires prácticamente desaparecieron los tradicionales puestos de cobro.
El cambio tiene varios objetivos: reducir filas, evitar frenadas y aceleraciones constantes, mejorar los tiempos de viaje y disminuir la congestión alrededor de las estaciones.
Esto no significa que todos los peajes de Argentina hayan eliminado a sus trabajadores.
En muchas rutas y autopistas todavía existen cabinas tradicionales o sistemas mixtos, con carriles automáticos y otros destinados al pago manual.
La tendencia, sin embargo, apunta hacia la automatización.
El TelePASE ya puede utilizarse en gran parte del AMBA y en numerosas rutas nacionales y provinciales.
Así, una escena habitual durante décadas —detenerse, bajar la ventanilla y pagarle a una persona dentro de una cabina— empieza lentamente a desaparecer.
El futuro del peaje es cada vez más automático: el auto pasa, una cámara o antena lo identifica y el cobro se realiza sin necesidad de detenerse.
