Trump cuestionó las urnas electrónicas en Brasil y Lula respondió firme: "Quien se meta en nuestras elecciones pagará caro"

Un medio publicó el plan de Donald Trump para cuestionar el mecanismo electoral brasileño al mandar a dos funcionarios a Brasilia para tal misión. El gobierno de Lula confirmó que rechazó sus visas y envió una respuesta dura hacia Washington.

25 de julio, 2026 | 17.51

De acuerdo a un medio estadounidense, el presidente Donald Trump pretendía enviar a dos funcionarios suyos a Brasilia para cuestionar la transparencia del sistema de voto electrónico brasileño, a pocos meses de las elecciones presidenciales del 4 de octubre. Tras conocerse el rumor, presidente Luiz Inácio Lula da Silva rechazó las visas de los diplomáticos estadounidenses y respondió con contundencia contra cualquier intento de injerencia extranjera.

Desde hace varios meses las relaciones diplomáticas entre Washington y Brasilia están en un deterioro gradual. Después de que la Justicia brasileña encarcelara al ex presidente y aliado de Trump, Jair Bolsonaro, el magnate republicano acusa al gobierno de Lula de ejercer una "persecución política" contra sus opositores. Fue en ese marco que recibió en la Casa Blanca al hijo del ex mandatario y actual candidato de la derecha en Brasil, Flávio Bolsonaro, a quién le dio su respaldo de cara a la contienda electoral, lo que a su vez es denunciado por el petismo como un intento de injerencia en la política local.

"Que nadie de afuera intente interferir en nuestras elecciones", afirmó Lula durante un acto del Partido de los Trabajadores (PT) este sábado, donde aseguró que quienes busquen influir en el proceso democrático brasileño "recibirán una dura paliza en las urnas". El mandatario también defendió la soberanía del país y remarcó que el futuro de Brasil "será decidido exclusivamente" por sus ciudadanos.

La misión que impulsaba el gobierno de Trump

Según reveló el diario estadounidense The Washington Post, el Departamento de Estado había organizado el viaje de dos altos funcionarios a Brasilia pocas semanas antes de las elecciones presidenciales. Los elegidos eran Riley M. Barnes, subsecretario adjunto, y Samuel Samson, secretario adjunto adjunto, ambos funcionarios identificados con la agenda conservadora de la administración Trump y con estrechos vínculos con grupos de derecha en distintos países.

De acuerdo con la información publicada por el medio, el objetivo de la misión era reunirse con críticos del sistema electoral brasileño y elaborar un informe que pusiera en duda la confiabilidad de las urnas electrónicas utilizadas en el país. Sin embargo, antes incluso de que la noticia fuera publicada, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil decidió rechazar las solicitudes de visa presentadas por ambos funcionarios, bloqueando así su ingreso al país carioca.

La respuesta de Lula: "Brasil es soberano"

El presidente Lula respondió públicamente al episodio durante la convención del PT en San Pablo, donde lanzó la candidatura de Fernando Haddad a gobernador. Advirtió que no aceptará interferencias externas en el proceso electoral y que "cualquiera que quiera inmiscuirse desde el exterior recibirá una dura respuesta en las urnas". Y remató: "El destino de este país lo decidirán 157 millones de votantes", afirmó.

Además, insistió en que Brasil mantiene relaciones diplomáticas con todos los países, pero dejó en claro que esa apertura no implica aceptar presiones políticas. "Brasil es soberano. Queremos mantener relaciones con todos los países del mundo, queremos la paz y no disputas insignificantes", sostuvo el mandatario y candidato.