Qué es la OLP: la historia de la Organización para la Liberación de Palestina

La historia de la organización que pasó de ser un movimiento guerrillero a convertirse en el interlocutor reconocido del pueblo palestino ante el mundo, de la mano de su histórico líder, Yasser Arafat.

19 de enero, 2026 | 17.33

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) es una organización política que se formó en 1964 para representar a los palestinos como pueblo en todo el mundo y coordinar su lucha por la autodeterminación

Tras la creación del Estado de Israel en 1948, cientos de miles de árabes palestinos fueron expulsados o huyeron de sus hogares (lo que denominaron la Nakba). Como explica el historiador Rashid Khalidi en su libro Identidad palestina, no solo se produjo un desplazamiento masivo de la población, sino también la desarticulación de sus estructuras políticas tradicionales. En sus palabras, “el liderazgo político y social tradicional palestino quedó disperso y desacreditado” y durante los años siguientes “existió un vacío de liderazgo”.

Así surgieron movimientos de “fedayines” (guerrilleros palestinos exiliados) y organizaciones políticas-militares como Fatah (fundada en 1959), que buscaban la creación del Estado de Palestina.

Estas organizaciones operaban en forma dispersa, muchas veces bajo la protección —o el control— de países árabes, lo que generaba dependencia y tensiones internas. Por eso, a comienzos de los años 60, la Liga Árabe —dominada entonces por el liderazgo del Egipto de Nasser— impulsó la creación de una estructura unificada y, tras la primera reunión de mayo de 1964 en El Cairo, se fundó oficialmente la OLP.

Sin embargo, luego de la Guerra de los Seis Días (junio de 1967), la victoria y expansión territorial de Israel terminó de dilapidar la ya cuestionada conducción de los líderes árabes y reactivó la necesidad de un liderazgo palestino. Este punto fue clave para la llegada de Yasser Arafat, dirigente de Fatah, a la presidencia.

El ascenso de Arafat

En 1968, la OLP adoptó una nueva Carta Nacional Palestina, más nacionalista y menos dependiente de los gobiernos árabes. Ese giro permitió que Fatah se volviera la fuerza dominante del Consejo Nacional Palestino (CNP) —parlamento de la OLP— y en febrero de 1969, eligieron a Arafat como presidente del Comité Ejecutivo.

A partir de ese momento, se formó una proto-estructura estatal: con gobierno, ministerios, fuerzas armadas, representación exterior y para refugiados, en un proceso que se desarrolló mayormente en el exilio. Además, durante esos años, la OLP coordinó ataques contra Israel. Primero en Jordania, luego en Líbano y tras la invasión israelí de 1982, se trasladó a Túnez.

El liderazgo de Arafat en la OLP fue clave para pasar de ser una organización guerrillera a un actor político reconocido internacionalmente.

Representación palestina y el discurso histórico de Arafat en la ONU

En 1974, la causa palestina dio un salto decisivo en el escenario internacional. Ese año, la Asamblea General de la ONU aprobó dos resoluciones clave. La Resolución 3236 reconoció al pueblo palestino como sujeto de derechos inalienables —autodeterminación, independencia y retorno— y, por primera vez, se definió a los palestinos como sujeto colectivo con derechos, y no solo como un problema de refugiados. Y la Resolución 3237, por su parte, otorgó a la OLP el estatus de observador permanente, un reconocimiento político que la consolidó como la representación legítima del pueblo palestino frente a la comunidad internacional.

Fue también ese año que Arafat pronunció su célebre discurso: “He venido con una rama de olivo en una mano y un fusil del combatiente en la otra. No dejen caer la rama de olivo de mi mano.”

La apertura diplomática también permitió que la mayoría de países europeos reconocieron a la OLP en los años 70 y 80. Uno de sus aliados claves fue la Unión Soviética, que brindó apoyo militar y económico. Por su parte, Estados Unidos no reconoció a la OLP hasta 1988, y sólo aceptó dialogar bajo condiciones estrictas: renuncia al terrorismo y reconocimiento de Israel.

Mientras tanto, en los territorios ocupados, comenzaba a gestarse un proceso que cambiaría el rumbo político palestino.

Los efectos de la primera Intifada

La primera Intifada (significa levantamiento en árabe) fue una insurrección popular que comenzó en el campo de refugiados de Jabaliya (Gaza) en diciembre de 1987 y se extendió hasta 1993. Su desencadenante fue que un camión del ejército israelí chocó contra un vehículo civil palestino: murieron cuatro personas y varias más resultaron heridas.

Esto detonó protestas que se extendieron por todas las áreas bajo ocupación israelí desde 1967. El alzamiento estuvo protagonizado por: comités barriales; sindicatos; estudiantes; organizaciones locales no armadas; grupos vinculados a facciones de la OLP (pero actuando autónomamente) y, al final del primer año, también por Hamas (fundado en 1987).

Existe un consenso en que la OLP no inició el alzamiento. “Fue una campaña de resistencia espontánea y de abajo hacia arriba, nacida de una acumulación de frustración y, en un principio, sin conexión con el liderazgo político formal palestino”, sostuvo Khalidi en su libro Palestina, 100 años de colonialismo y resistencia. Pero sí la capitalizó: Arafat y el Comité Ejecutivo se convirtieron en voceros internacionales del levantamiento. Además, la OLP proporcionó lineamientos políticos generales y consolidó su legitimidad, ya que la revuelta demostró que la población de los territorios ocupados compartía sus objetivos.

También activó su red diplomática para traducir la presión de la revuelta popular palestina en iniciativas políticas ante la ONU, la Liga Árabe, y potencias mundiales.

Declaración de la Independencia

Tras las reuniones en Argel entre el 12 y 15 de noviembre de 1988, la OLP declaró la Independencia de Palestina y su contenido central estableció: la proclamación del Estado de Palestina en las fronteras de 1967; aceptación implícita de la coexistencia con Israel y  la reivindicación de Jerusalén como capital.

Y aunque no modificó inmediatamente la situación territorial, sí reorientó la estrategia diplomática. De hecho, la Asamblea General de la ONU adoptó la resolución 43/177, que reafirmó el derecho a la autodeterminación palestina y le dio estatus de “observador”.

De esta forma, la OLP quedó posicionada como el único representante político aceptado por la comunidad internacional.

Acuerdos de Oslo

Para finales de los 80, la OLP con Arafat a la cabeza mejoró su vínculo con Estados Unidos, ya que con la caída de la Unión Soviética —además de perder un aliado estratégico—  Estados Unidos quedó como árbitro casi exclusivo del conflicto.

A eso hay que sumarle el aislamiento regional, pues se produjo una ruptura con los países del Golfo por el apoyo de Arafat a Saddam Hussein en la invasión a Kuwait, y la legitimación internacional para negociar en nombre del pueblo palestino en medio de la Intifada aún en proceso. 

De esa forma, comenzaron negociaciones secretas en Noruega entre la OLP e Israel que llevaron al histórico reconocimiento mutuo en 1993. El resultado fue el Acuerdo de Oslo, que creó la Autoridad Nacional Palestina (ANP), dirigida por la OLP, para administrar Gaza y partes de Cisjordania. Fue un avance hacia el autogobierno, aunque con límites importantes, que más tarde fue denunciada por opositores palestinos como una forma de terciarización de los costos de la ocupación israelí.

En 1995, el Acuerdo de Oslo II definió cómo se aplicaría ese modelo y dividió Cisjordania en tres áreas: el Área A, bajo control civil y de seguridad palestina; el Área B, con administración palestina y seguridad compartida; y el Área C, más del 60% del territorio, bajo control total israelí. No obstante, estos acuerdos dejaron sin resolver los “temas de estatus final”: la administración de Jerusalén, los asentamientos de colonos israelíes y la situación de los refugiados palestinos, entre otras cuestiones, que aún forman parte del conflicto

Tanto es así, que el paso de los años erosionó la legitimidad de la ANP, en manos de Fatah, en parte de la población palestina y permitió el crecimiento de Hamas, que nunca formó parte de la organización y venció a Fatah en las elecciones parlamentarias de 2006. Desde entonces, Hamas controla lo que queda del devastado territorio de Gaza y la ANP gobierna en parte de Cisjordania.

Arafat lideró la OLP durante 35 años, hasta 2004, moldeando su estructura, su diplomacia y su estrategia política. Tras su muerte, el mando pasó a Mahmoud Abbas, quien aún sigue en cargo y también al frente de la ANP.