“Se levantó de la cama y desayunó”, informó la Santa Sede en un breve comunicado, en el que dio cuenta de las primeras horas del pontífice durante la jornada de este jueves. La intervención quirúrgica, realizada el martes por la tarde mediante una técnica de cirugía videoasistida, consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho.
Por su parte, el último parte médico, difundido el miércoles por los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora, describió una evolución posoperatoria normal. Asimismo, los análisis de sangre y la radiografía de tórax realizados ese día arrojaron valores “dentro de los límites normales para el tipo de intervención realizada”, de acuerdo con el comunicado oficial.
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En paralelo, León XIV comenzó el miércoles a caminar y a realizar ejercicios de fisioterapia respiratoria como parte de su proceso de recuperación. Además, durante la tarde concelebró una misa en una sala especialmente habilitada en la décima planta del hospital Gemelli. La celebración religiosa se llevó a cabo lejos del apartamento papal y de la capilla que habitualmente se utilizan en el centro médico, debido a que ambos espacios se encuentran en obras de reestructuración.
La evolución del papa
En cuanto a su internación, el Vaticano prevé que el pontífice permanezca hospitalizado aproximadamente una semana, por lo que su alta podría concretarse durante la próxima semana, siempre que su evolución clínica lo permita. Asimismo, la Santa Sede canceló su agenda oficial hasta el 20 de octubre, mientras continúa el seguimiento médico de su estado de salud.
Por último, los partes médicos difundidos hasta el momento no hacen referencia a la necesidad de tratamientos posteriores. En ese sentido, aún se esperan los resultados de los análisis moleculares de los tejidos y de los ganglios linfáticos extraídos durante la intervención, cuyos resultados serán determinantes para establecer si el papa deberá someterse a terapias adicionales.
