En el marco de una nueva votación en Naciones Unidas (ONU), el argentino Rafael Grossi mejoró sus apoyos en la sexta votación para elegir al próximo secretario general de la organización, pero recibió dos vetos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. El diplomático quedó entre los tres principales candidatos, junto con la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, quienes también acumularon dos rechazos de las grandes potencias.
Grossi, actual titular de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), consiguió en total ocho votos favorables, dos más que en la ronda anterior, y redujo sus votos negativos de siete a seis. Sin embargo, el resultado complica todavía más el camino para su elección, ya que necesita revertir la oposición de al menos uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Para que un candidato sea recomendado a la Asamblea General de la ONU, necesita al menos nueve votos favorables de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad y no recibir ningún veto de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
Grynspan mantuvo nueve apoyos, tres de ellos correspondientes a las potencias, y obtuvo cinco votos negativos. Rodrigues-Birkett, por su parte, recuperó terreno al pasar de cinco a ocho respaldos, con tres votos favorables de los miembros permanentes. Ambas recibieron dos vetos, al igual que Grossi.
La posición de Grossi en la carrera por Naciones Unidas
El Gobierno de Javier Milei impulsó la candidatura argentina y confía en el perfil internacional del diplomático, que mantiene diálogo con los principales líderes mundiales. Estados Unidos aparece como uno de sus respaldos, mientras que Francia también apoyaría su postulación. Sin embargo, China y Rusia representarían obstáculos para su llegada al máximo cargo de la ONU.
La disputa también está atravesada por las demandas de representación regional y de género. América Latina busca volver a ocupar la Secretaría General, lugar que solo ocupó el peruano Javier Pérez de Cuéllar entre 1983 y 1991. Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, aparece como una de las principales beneficiadas por esa discusión.
Las negociaciones y la posibilidad de un candidato sorpresa
El escenario todavía puede cambiar. Washington tendría el desafío de convencer a Beijing de respaldar a Grossi, mientras que la posición de China podría estar más cerca de Grynspan o Rodrigues-Birkett. También se especuló con que la controversia diplomática por Malvinas y las recientes tensiones entre Argentina y el Reino Unido podrían haber complicado las posibilidades del candidato argentino.
El especialista en relaciones internacionales Thomas Weiss advirtió que los tres principales aspirantes enfrentan dificultades por los vetos recibidos. Según explicó a Clarín, históricamente, los candidatos que recibían una sola papeleta roja terminaban retirándose, porque la oposición de una potencia permanente impedía avanzar con su candidatura.
Por eso, Weiss considera posible que surja un postulante de consenso que todavía no haya ingresado formalmente en la carrera. Entre los nombres que comenzaron a circular aparece Lana Nusseibeh, exrepresentante de Emiratos Árabes Unidos ante la ONU.
