El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, inicia el domingo su última campaña de reelección desde un estadio histórico en el que en 1979 se subió a una mesa para dirigirse a unos 60.000 trabajadores metalúrgicos en huelga sin sistema de megafonía. Mientras el actual jefe de Estado prometió medidas para defender la soberanía e inversión en educación y seguridad, su principal rival, Flávio Bolsonaro, también lanzó su campaña, pero esencialmente con ataques al líder del PT.
Este regreso a casa en el estadio "1 de Mayo" de São Bernardo do Campo, una ciudad industrial que en su día fue muy próspera y que se encuentra en las afueras industriales de São Paulo, es un homenaje al movimiento obrero que, con el tiempo, impulsó a Lula desde su condición de obrero de fábrica hasta convertirse en el primer presidente de clase trabajadora de Brasil.
Sin embargo, casi cinco décadas después, Lula se enfrenta al reto de cómo movilizar a una nueva generación de trabajadores temporales que operan a través de aplicaciones digitales y que tienen poca conexión con los sindicatos y las fábricas que en su día constituyeron la columna vertebral de su Partido de los Trabajadores (PT). "Se produjo un cambio sustancial en el mundo laboral", dijo Lula después de que su gobierno sufriera derrotas en las elecciones municipales de las principales ciudades en 2024. "Tenemos que adaptar nuestro mensaje al mundo laboral, que ya no se limita al empleo formal y declarado".
De cara a las elecciones de octubre, el PT está intentando hacerlo apostando por una semana laboral más corta y proponiendo nuevas protecciones para los trabajadores de las aplicaciones, incluidas normativas que regulen los salarios, las condiciones laborales, las prestaciones de la seguridad social y los algoritmos de las plataformas.
La resistencia de las empresas frustró en gran medida estos esfuerzos hasta ahora, y millones de trabajadores de aplicaciones, en su mayoría jóvenes y hombres, parecen mostrarse escépticos ante la intervención del Gobierno, un electorado al que el principal rival de Lula en la derecha, el senador Flávio Bolsonaro, está dispuesto a cortejar.
El lanzamiento de la campaña
En el acto, Lula pidió bregar por la defensa de la soberanía brasileña. "Lo que queremos es poner a nuestros niños y niñas a estudiar cómo vamos a explotar las tierras raras, cómo vamos a transformarlas (…) no queremos exportar el mineral bruto para después comprar las cosas hechas con él; somos nosotros los que vamos a explotarlo en beneficio del pueblo brasileño", expresó el jefe de Estado.
Además, el líder del PT prometió invertir para mejorar el sistema de educación pública, así como reforzar la seguridad para "liberar" los barrios controlados por el narcotráfico.
Flávio Bolsonaro también arrancó la carrera presidencial
Por su parte, Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula en las elecciones, también lanzó su campaña con ataques al actual Presidente. "¡Lula es el moroso de la esperanza!", expresó el referente del Partido Liberal (PL) la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.
"En el actual Gobierno, los fusiles siguen entrando por la frontera con Bolivia, al igual que las drogas, que van a parar a Río y al Amazonas. No tiene control, o está aliado con el crimen organizado o es muy incompetente", exclamó Bolsonaro y agregó: "Voy a recuperar la soberanía de Brasil. Voy a tratar a (las bandas) PCC (Primeiro Comando da Capital), Comando Vermelho (CV) y a las milicias (paramilitares) como organizaciones terroristas".
