Trump muestra su lado más brutal en Minneapolis: un reino de terror para someter a la oposición

Una ejecución en vivo y directo, heridos de bala, denuncias de desapariciones y una sociedad aterrada que no se anima a salir de sus casas. Trump convirtió a la agencia migratoria ICE en su brazo armado y le dio "inmunidad absoluta". Las instituciones democráticas y la oposición están paralizadas. Los habitantes de Minnesota intentan resistir con un paro este viernes y nuevas protestas. Pero nadie les da garantías de seguridad. 

23 de enero, 2026 | 00.05

Calles desiertas, escuelas cerradas o semi vacías, hombres armados como soldados y con la cara tapada que recorren la ciudad deteniendo a personas sólo por portación de cara. No hay dónde esconderse, salvo en las casas. Muchas familias dejaron de salir: los padres no van a trabajar, los chicos tienen sus clases de manera virtual, amigos o vecinos les acercan comida y las visitas al médico o una guardia se volvieron un riesgo que sólo se toma cuando es una emergencia. Ni los policías locales lograron escapar a los ataques de los 3.000 "matones de Trump", como ya los bautizaron algunos en Estados Unidos. El Presidente dejó claro que los agentes migratorios de ICE tienen "inmunidad federal y absoluta" para arrestar y agredir a quien les parezca y ni siquiera la ejecución filmada de una ciudadana estadounidense con un disparo en la cara a plena luz del día lo hizo dudar. Desde diciembre pasado, Minneapolis -la misma donde George Floyd fue asesinado por la policía y desató una ola de protestas que sacudió el primer gobierno de Donald Trump- se convirtió en una ciudad sitiada, "bajo ocupación militar", según denuncian sus habitantes, y ninguna autoridad -ni dirigentes opositores ni las cortes judiciales- parece tener la voluntad o la valentía para hacerle frente al reinado de terror que desplegó la Casa Blanca.

Tampoco el gobernador, el demócrata Tim Walz, ha encontrado una manera de enfrentar a la ola de allanamientos, detenciones, golpizas y amedrentamiento de ICE en su estado, Minnesota. Hace semanas que el opositor -que fue el compañero de fórmula de Kamala Harris en las últimas elecciones presidenciales- le pide a los agentes federales que se vayan y llamó a Trump a dialogar y "restaurar la calma y el orden". "Las familias tienen miedo. Los chicos temen ir a la escuela. Los pequeños negocios están siendo afectados. Una madre está muerta y las personas responsables aún no han sido separadas e investigadas", escribió Walz hace sólo unos días, después del asesinato de Renee Good, la madre de tres niños a manos de ICE a principio de mes.

Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

Yohuru Williams es director de la Iniciativa de Justicia Racial en la Universidad de Saint Thomas, en el estado de Minnesota, y vive en un barrio de mayoría inmigrante, somalí, cerca del aeropuerto, en el sur de Minneapolis. Esta semana habló con El Destape y describió un escenario mucho más sombrío que el que se ve en la mayoría de los medios estadounidenses o la prensa mundial. "Hay algunas protestas y los medios se esfuerzan en mostrarlas, pero acá las calles están mayormente vacías. La actividad de los negocios, de los cafés, todo está vacío por acá. Esto es una ciudad ocupada. El Gobierno federal quiere instalar el terror. Tenemos agentes fuertemente armados y con la cara tapada en las calles, que pueden detener a cualquiera en cualquier momento, que actúan con total impunidad, mientras nuestro Presidente expresa ideas que son contrarias a nuestra Constitución y el resto de la dirigencia política se muestra cobarde o incapaz de actuar para contrarrestar al jefe de Estado", aseguró el activista negro de 54 años

El gobierno de Trump defiende el accionar de ICE promocionando que los 2.400 detenidos en Minnesota -hasta mediados de mes- representan "lo peor de lo peor". Los acusan de ser criminales peligrosos y agresores sexuales. Sin embargo, una reciente investigación el medio local The Minnesota Star Tribune demostró que las autoridades federales sólo hicieron público el nombre del 10% de los arrestados, por lo que es imposible confirmar las acusaciones sobre el resto. Además, sobre estos 240 confirmados, la gran mayoría, aunque había cometido delitos, ya había cumplido las penas dictadas por la Justicia y no tenía ninguna deuda con las cortes. Un dato que se suele repetir en las redadas es que las personas arrestadas sostienen que no existe una orden de deportación en su contra. 

Frente a esta ola de violencia, el sistema escolar de Minneapolis decidió ofrecer clases virtuales hasta el febrero 12 porque las aulas cada vez estaban más vacías. Al principio, los medios habían informado que se debía por las bajas temperaturas del cruento invierno del norte del país, pero poco a poco las autoridades comenzaron a reconocer que tanto los maestros como los alumnos y sus padres quedaron aterrados luego que ICE detuviera a un profesor frente a sus estudiantes, justo cuando terminaba el día escolar. Por eso, habilitaron las clases virtuales y, además, crearon un sistema solidario para que nadie se mueva solo. "Nuestro staff tiene miedo de venir a trabajar así que les proveemos transporte, ida y vuelta de sus casas. Tenemos familias que normalmente vienen caminando pero tienen terror de mandar a sus hijos, así que les ofrecimos lo mismo. También tenemos trabajadores que no quieren salir de sus casas y establecimos un sistema para llevarles comida," contó al portal The Hill Brenda Lewis, la titular del presidente del distrito escolar de Fridley, donde el 80% de la población estudiantil no es blanca. 

"Muchos estadounidenses no terminan de entender lo que está pasando. Aún antes del asesinato de Renee Good, ya se había expandido el miedo a ser secuestrado. Lo que escuchamos todos los días es que hay personas que están desapareciendo. Esto no es algo que la mayoría de los estadounidenses hayan vivido antes y, por lo tanto, no saben bien cómo enfrentarlo. En mi edificio, el otro día, ICE apareció a las 4.30 de la madrugada y se llevó a uno de nuestros vecinos. Desde entonces, no sabemos nada de él, nadie lo ha vuelto a ver", relató Williams.

El académico explicó que aunque la operación de ICE comenzó el primero de diciembre como parte de una lucha contra un presunto fraude cometido por inmigrantes al Estado (algo que en realidad no entra dentro de la competencia de la agencia migratoria), la situación ya escaló hasta incluir a gran parte de la población, incluidos inmigrantes con sus papeles al día, asilados políticos y ciudadanos estadounidenses. "Hoy la realidad es que si sos una persona de color te pueden parar y, por eso, las calles están vacías", explicó y dio un ejemplo concreto que terminó de expandir el miedo entre los vecinos esta semana: "Una mujer, ciudadana estadounidense, fue detenida el otro día. Se la llevaron, la tuvieron detenida durante dos días y la golpearon. Nadie quiere correr el riesgo de que le pase eso, especialmente cuando el Gobierno federal ya dejó en claro que considera que esto es simplemente daño colateral". 

"ICE funciona más como una fuerza policial del Presidente, como sus matones. En realidad, se parecen más a las camisas pardas (las SA, fuerza paramilitar del nazismo) que a una policía. Está actuando como el brazo armado de Trump al instalar un reino del terror en Minnesota", sentenció Williams, tras conocerse que un joven estadounidense de 21 años, Kaden Rummler, perdió un ojo cuando ICE lo reprimió por participar de una protesta contra sus redadas, y que Geraldo Lunas Campos, un cubano detenido por ICE en septiembre en Texas, murió por asfixia a principio de mes mientras estaba en prisión. 

"El sistema federal se está derrumbando"

Trump hasta ahora no ha dado ninguna señal de querer frenar la violencia de ICE y encausar esta crisis abriendo un diálogo con el gobernador y los intendentes opositores. El Congreso federal está dominado por el oficialismo republicano y los demócratas no se están esforzando mucho por utilizar el Poder Legislativo para frenar la avanzada sobre Minnesota. Y la Justicia está paralizada, sin reacción, luego que la Corte Suprema, abiertamente favorable al Presidente, habilitara en septiembre pasado a ICE a detener a cualquier persona, aunque no tenga orden de deportación, sólo por portación de cara. En el fallo Noem vs Vasquez Perdomo, el máximo tribunal del país consideró que el color de piel, el acento y hasta el tipo de trabajo constituían "sospecha razonable" para que los agentes migratorios detuvieran personas en las redadas masivas de Los Angeles hace sólo unos meses. 

No era difícil imaginarse la puerta que abriría este fallo. Lo pronosticó la propia Sonia Sotomayor, la primera jueza latina de la Corte Suprema, en su voto en disidencia. "No deberíamos vivir en un país en el que el Gobierno puede detener a cualquiera que parece latino, que habla español o que parece que trabaja por un salario mínimo. En vez de quedarme callada mientras nuestras libertades constitucionales se pierden, disiento", concluyó la magistrada nominada en la era Obama. 

Para Williams, "el estado de Minnesota se encuentra en una encrucijada. Por un lado, el gobernador está intentando desescalar la tensión desde hace semanas, pero el problema es que, por lo que vimos en California, Chicago y Washington DC antes, es imposible desescalar con el gobierno de Trump. De la misma manera que el Presidente está actuando en el escenario internacional está actuando dentro del país, especialmente con los funcionarios y autoridades demócratas. Y, por otro lado, cuestionar la supremacía federal en este momento sería una rebelión abierta contra las fuerzas federales. Si el gobernador dijera que nuestra Guardia Nacional o nuestra policía va a expulsar a ICE, eso sería una invitación para que el Presidente declare que existe una rebelión explícita y ahí sí creo que estaríamos frente a un escenario de guerra civil."

Ese es el temor que sobrevuela Minnesota hoy. "Legalmente, a Trump se le complica desplegar el Ejército, como muchas veces amenazó con hacer. Por eso, muchos creen que su objetivo es provocar un conflicto que justifique el despliegue del Ejército. El argumento sería: mandamos a ICE a hacer este trabajo, los ciudadanos o las autoridades no lo se permitieron, los atacaron y, por eso, tenemos que mandar a los militares a ayudarlos. Eso fue lo que dijo el Presidente la semana pasada cuando amenazó con invocar la Ley de Insurrección", destacó el académico.

Williams recordó que esto ya pasó. En 1957, el gobernador de Arkansas desplegó la Guardia Nacional para evitar la integración racial de escuelas en la ciudad de Little Rock. Ante el desafío explícito a la decisión de la Corte Suprema federal para terminar con la segregación racial en la educación, el entonces presidente Dwight Eisenhower le quitó el control de la Guardia Nacional al estado, la federalizó y envió a mil soldados de una división del Ejército para escoltar a los alumnos y permitir la integración de dos escuelas. "Ahora los roles cambiaron. Es el Gobierno federal el que está violando la ley, la Constitución, tratando de generar una confrontación, claro, si los gobernadores deciden enfrentarlo con sus propias fuerzas de seguridad. Por eso mucha gente teme que estemos frente al inicio de una guerra civil", explicó y agregó: "Todos están analizando este conflicto con esta posibilidad en mente, especialmente dada la volatilidad y lo impredecible que es Trump".

Prueba de ello, fue la conferencia de prensa de los máximos jefes de policía de las llamadas Ciudades Gemelas, las vecinas Minneapolis y St Paul. Primero aclararon que entienden y respetan la función de ICE, y luego denunciaron que varios de sus agentes fueron agredidos por esa misma agencia federal cuando estaban fuera de servicio. Todos tenían algo en común: no eran blancos. "Si esto le está pasando a nuestro oficiales, me duele pensar en cómo están siendo víctimas de esto muchos de los miembros de nuestra comunidad todos los días", se lamentó el jefe de policía de Brooklyn Park, Mark Bruley, y exigió: "Esto tiene que parar". 

El problema es que las últimas siete semanas demostraron que sólo denunciar y pedir que se detengan los abusos no alcanza. Las llamadas ciudades refugio que funcionaron durante el primer gobierno de Trump para combatir las redadas masivas antimigratorias ya no existen más en Minnesota. "Bajo esta ofensiva de (la secretaria de Seguridad Nacional) Kristi Noem y Donald Trump la idea de las ciudades refugio se esfumó. La estructura federal colapsó, estamos viendo cómo las instituciones, el sistema federal se está derrumbando. El Gobierno federal le dice al estadual y al municipal que no les importa lo que digan y entra igual. Nadie vive bajo la ilusión de que Estados Unidos es perfecto, pero esto es otra cosa totalmente distinta", sentenció Williams.

Resistir como única opción

Frente a un gobernador que teme un choque armado con el Estado federal, una dirigencia opositora que oscila entre el miedo y la tibieza, y una Justicia sometida a la Corte Suprema moldeada por las últimas tres nominaciones de Trump, la población de Minnesota y, especialmente de Minneapolis, siente que debe asumir la decisión de resistir. Por eso, líderes religiosos y sindicales, y empresarios convocaron para este viernes un paro general en Minnesota. Estados Unidos perdió la gimnasia sindical después de décadas de desmovilización obrera y, por eso, lo llaman un "cierre en todo el estado". "¡Fuera ICE!" es la consigna con la que llamaron a todos los negocios, escuelas e instituciones a cerrar este viernes y desnudar el estado de sitio que se vive hace semanas. 

"Ya miles de negocios anunciaron o pusieron carteles de que van a cerrar este viernes, decenas de miles de trabajadores y estudiantes prometieron marchar en las calles en vez de ir a trabajar y a las escuelas y universidades", contó Bashir Garad, el presidente de una asociación de empresarios local, al medio local The Minnesota Star Tribune

La Casa Blanca tomó nota de que la población en general está comenzando a rechazar las imágenes de violencia desenfrenada en Minneapolis y, por eso, envió el jueves al vicepresidente J.D. Vance, mientras quedaba a cargo del país porque Trump estaba volviendo del Foro de Davos, en Suiza. "Creo que lo que está pasando en Minneapolis es que la gente no se está poniendo en los zapatos del otro. Entiendo que un empresario y un empleado creen que es peligroso si ven una gran operación policial y que detienen a alguien en plena calle cuando van al trabajo, pero también entiendo la perspectiva de nuestros agentes de inmigración que tienen que hacer su trabajo. La única manera de bajar el caos en Minneapolis es garantizar la cooperación de los policías locales", sostuvo y le pidió al gobernador Walz y a los intendentes demócratas que den la orden de "proteger" a los agentes de ICE.

Tanto Walz como los intendentes no están dando el brazo a torcer pero tampoco consiguen salir de la mera denuncia pública. Los principales referentes de la oposición estadounidense por ahora no están recogiendo el guante. El nivel de violencia hace recordar a los tumultuosos años 60 cuando el movimiento de derechos civiles enfrentó el racismo institucional en las calles, poniendo el cuerpo. Hoy figuras como Barack Obama o posibles presidenciables como el gobernador californiano Gavin Newsom no asumen ese protagonismo y el único mensaje que los demócratas parecen estar dispuestos a dar es el que escribió hace solo unos días la senadora por Minnesota Amy Klobuchar en sus redes sociales: "Mientras atormentan a nuestro estado con amenazas, nunca renunciemos a la democracia y nuestra resiliencia. No muerdan el anzuelo. Sean pacíficos y cuidense."

"Este año hubo protestas grandes en el país, pero no lograron generar conciencia de la magnitud de la amenaza a la democracia entre las personas que no se quieren involucrar. Además, el Presidente dejó claro que cualquiera que se oponga al Gobierno o a ICE es Antifa o la izquierda radical. La hiperpolarización y la desinformación está evitando que entiendan lo que debería haber quedado claro con el asesinato de Renee Good: estamos frente a una agresión desnuda de un tirano", explicó Williams.

Según relevó el prestigioso Pew Research Center, de marzo a acá, el número de estadounidenses que piensa que Trump fue muy lejos con su política anti-inmigratoria pasó de 44% al 53%. Entre los republicanos, este grupo aún es minoritario pero creció mucho: pasó del 13% al 20%. Este miedo o rechazo está acompañado por otra tendencia: también según Pew, hoy el 40% de los norteamericanos quiere que surja una alternativa a los dirigentes del oficialismo republicano y de la oposición demócrata, algo inexistente en un país con un sistema bipartidista que sobrevive a la crisis de representatividad y a la creciente apatía política. 

"Hay tanta división, tanto miedo y también tanta cobardía. Una cosa que nos preguntamos cada vez más acá es: ¿los líderes tienen miedo de hablar o lo hacen en beneficio propio? En ambos casos, de todas maneras, el resultado es el mismo. La gente está buscando quien levante la voz y enfrente a Trump. Y eso no está pasando", concluyó Williams.