El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anunció que buscará ampliar su cooperación nuclear con Rusia para avanzar en la construcción de nuevas centrales eléctricas, a partir del último tramo de las obras en la planta de Akkuyu, de propiedad rusa, en la costa mediterránea de Turquía. El anuncio fue realizado luego de una reunión bilateral con su par ruso, Vladimir Putin, este mismo martes.
El encuentro entre ambos mandatarios se dio en un ámbito bilateral, al margen de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en Kirguistán. Erdogan destacó el avance de la obra y remarcó su importancia para el vínculo bilateral. “La central nuclear de Akkuyu es de gran importancia en las relaciones Rusia-Turquía. Ahora estamos en las etapas finales”, sostuvo el mandatario turco junto a Putin.
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Turquía busca profundizar su cooperación energética con Rusia
Erdogan también anticipó nuevos proyectos conjuntos en materia energética. Según difundió la agencia estatal turca Anadolu, el presidente afirmó que Turquía y Rusia "darán pasos conjuntamente para poner en marcha algunas nuevas centrales eléctricas", en paralelo con la apertura de Akkuyu.
El mandatario turco definió además el vínculo con Moscú como uno que atraviesa un momento especialmente estrecho. "Nuestras relaciones están en un nivel mucho más avanzado hoy que en cualquier periodo anterior", afirmó Erdogan, mientras que Putin por su parte calificó a Turquía como "uno de nuestros socios privilegiados".
El acercamiento energético se produce mientras Turquía enfrenta una fuerte dependencia de las importaciones para abastecer sus necesidades. Alrededor del 70% de la energía que consume el país proviene del exterior, una situación que convierte a la diversificación de sus fuentes de generación en un asunto estratégico para Ankara. Y en ese escenario Rusia ocupa un lugar central: según cifras de comercio internacional de las Naciones Unidas, las importaciones turcas procedentes de Rusia alcanzaron los 42.370 millones de dólares durante el último año. De ese total, unos 29.800 millones de dólares correspondieron a productos vinculados con la energía, lo que refleja el peso de Moscú para el sostenimiento de Ankara.
Sin embargo, desde Turquía saben que la profundización de la cooperación nuclear con Rusia, por otra parte, puede generar preocupación entre los socios occidentales de Turquía. Si bien el país forma parte de la OTAN, en los últimos años mantuvo una política de vínculos estrechos con Moscú en áreas estratégicas como energía, comercio y defensa, lo que tiene atento a los miembros de la alianza transatlántica.
