El gobierno de Estados Unidos instó a la Unión Europea a flexibilizar la legislación que responsabiliza a las grandes corporaciones por el impacto medioambiental y social de sus cadenas de suministro globales, argumentando que el bloque de 27 países se había comprometido previamente a evitar que dichas normativas se transformaran en obstáculos para el intercambio comercial entre ambas potencias.
El embajador estadounidense ante la Unión Europea, Andrew Puzder, señaló a través de la red social X que las autoridades europeas deben dar cumplimiento a los compromisos asumidos durante las negociaciones comerciales mantenidas con el presidente Donald Trump en julio de 2025 para abordar las denominadas barreras no arancelarias. "Ahora es el momento de que la UE cumpla lo prometido. En virtud del Acuerdo Marco, la UE se comprometió a 'garantizar' que su Directiva sobre la diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial y su Directiva sobre la presentación de informes de sostenibilidad empresarial 'no supongan restricciones indebidas al comercio transatlántico'", manifestó Puzder. En esa misma línea, el diplomático enfatizó los perjuicios de la normativa al sostener que "las disposiciones extraterritoriales perjudican a las empresas y a los trabajadores estadounidenses, pero no solo será Estados Unidos el que sufra las consecuencias".
Las normativas señaladas por la representación de Washington obligan a las grandes compañías que realizan operaciones dentro del mercado comunitario a transparentar y divulgar el impacto social y medioambiental de sus actividades, abarcando de forma explícita la verificación de las condiciones laborales a lo largo de toda su cadena de suministro.
Frente a la presión diplomática, un vocero de la Comisión Europea confirmó que ambas partes continúan manteniendo conversaciones de trabajo sobre cuestiones arancelarias y no arancelarias, aclarando que la postura del bloque se ha mantenido sin modificaciones. De acuerdo con el portavoz, la Unión Europea ha detallado de manera precisa el alcance de sus regulaciones y ha manifestado su disposición a colaborar con Washington para dinamizar el comercio siempre que resulte factible, aunque fijando un límite institucional claro: "Hemos sido muy claros y coherentes en cuanto a que ni nuestro marco normativo ni nuestra autonomía reguladora son objeto de negociación".
A las objeciones presentadas por las directivas de sostenibilidad empresarial se suma la presión ejercida por la administración estadounidense para que el bloque europeo modifique el funcionamiento del Mecanismo de Ajuste en Frontera por las Emisiones de Carbono, un instrumento tributario diseñado para aplicar gravámenes a las importaciones de productos y mercancías que hayan sido fabricadas sin cumplir con los estándares de emisión de carbono fijados por la Unión Europea.
Con información de Reuters
