Si no fuera criminal, el decreto que Donald Trump firmó el 29 de enero contra Cuba daría para una carcajada. En esa orden ejecutiva el presidente de la mayor potencia militar del mundo asegura que la pequeña isla caribeña es una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos. Con ese pretexto, ordenó una ofensiva de tal magnitud que en poco tiempo los hospitales, las escuelas y las fábricas de Cuba van a colapsar por falta de petróleo y, peor aún, su pueblo podría verse afectado por una dramática escasez de agua, comida y medicinas.
El objetivo es claro: sitiar la isla y aplicar toda la violencia que sea necesaria para lograr -bajo riesgo de genocidio- la rendición de la Revolución Cubana. La dominación absoluta sobre América latina que EE.UU se propone explícitamente en su última Estrategia de Seguridad Nacional no es posible si no logra quebrar el símbolo de justicia social, autodeterminación y soberanía que representa Cuba para la región y para el mundo.
Es necesario recalcar una vez más el momento acuciante que vive el imperio y su decisión de violar reglas internacionales, chantajear, amenazar de muerte, manipular la política interna de otros países, bombardear sin motivo o secuestrar presidentes, con tal de evitar el fin de su primacía mundial.
“Trump, consciente de la caída en picada del poder estadounidense, se ha propuesto recuperarlo a toda costa, sin tiempo ni ganas de enmascarar sus acciones”, aseguró el escritor cubano Enrique Ubieta Gómez, director de la revista Revolución y Cultura y autor de numerosos libros. “Trump no busca excusas. Quiere que todos sepan que actúa según su ‘moral’. Rompe abiertamente con las reglas internacionales y con las instituciones que las representan.”
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“Cuba no tiene reservas significativas de petróleo, ni recursos naturales”, continúa Ubieta. “Exportamos ejemplo, incluso sin proponérnoslo, con nuestra resistencia silenciosa, con la colaboración médica en más de 60 países, con nuestros principios. Cuba es un símbolo y eso es de una peligrosidad extrema para el imperio.” Pruebas a la vista: EE.UU. intentó asesinar a Fidel Castro 638 veces (sin éxito) y lleva más de seis décadas bloqueando a la isla, a pesar de las masivas votaciones anuales en Naciones Unidas que condenan esa medida.
Como se detalla más abajo, los gobiernos de México y Rusia así como un alto número de organizaciones internacionales; los militantes de la flotilla humanitaria que intentó ayudar a Gaza; entidades oficiales como la ONU, entre muchas otras, denuncian la violación de los derechos humanos por parte de Washington y están aportando ayuda concreta a la isla.
El estado de excepción
La embestida del 3 de enero contra Venezuela (en la que murieron 32 cubanos) y la actual asfixia contra la isla (todo es parte del mismo plan de operaciones del imperio) marca el punto de mayor peligrosidad para nuestra región en los últimos dos siglos.
Desde 1823 y la Doctrina Monroe, EE.UU. aplicó, en América latina, violencia e ilegalidad en la forma de golpes de Estado con militares locales; gobiernos títeres, asesinatos de líderes ejecutados por la CIA entre otras operaciones clandestinas. Ahora entramos en una nueva fase –caracterizada por el matonismo sin máscaras– en la que la moderación y las decisiones tibias tal vez no sean las mejores respuestas.
El analista español, Manolo Monereo, así lo evaluó durante una entrevista con el sitio “El viejo topo”. “EEUU ha decretado a nivel global y sobre todo para América latina, un estado de excepción. En la Estrategia de Seguridad Nacional y de Defensa avisa: ‘EEUU tiene el uso exclusivo y excluyente de las riquezas, de los medios estratégicos y los recursos políticos y militares de América latina’. Ellos tienen la última palabra sobre las decisiones económicas, tecnológicas, estratégicas, etc. No quieren que la región sea zona de disputa con Rusia y con China. Por eso EEUU quiere poner fin a la Revolución Cubana”.
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Para el politólogo el momento es crucial. “El proceso está abierto y de la forma en que se cierre va a ser determinante para el futuro de América latina y del orden mundial. Hay que resistir y aguantar. Como dijo Fidel ‘Un revolucionario tiene que hacer lo que tiene que hacer’. Creo que cuando Trump juega fuerte hay que jugar fuerte también buscando un nuevo pacto, un nuevo contrato que muestre que hay futuro para la Revolución y para las conquistas históricas del pueblo cubano. Una autoconciencia de derrota puede ser muy fuerte para las clases populares.”
Tanto Ubieta Gómez como Monereo coinciden en que para Trump el momento no es bueno: pronto hay elecciones legislativas con pronósticos poco estimulantes; la base electoral MAGA está en crisis interna y le queda poco tiempo para mostrar resultados de sus promesas electorales tanto a nivel de política exterior como interior.
La flotilla “Nuestra América”
Desde el lunes 9 de febrero –advirtió el gobierno cubano– las aerolíneas internacionales no podrán operar más por falta de combustible, como consecuencia del asedio petrolero de EE.UU. El principal ingreso de Cuba, el turismo, ha sufrido un golpe durísimo. El gobierno puso en marcha un plan para “compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la temporada alta”, lo que en la práctica se tradujo en el cierre de hoteles en puntos clave como Varadero y los cayos del norte. La medida afecta directamente a grandes cadenas hoteleras españolas y canadienses.
El pueblo cubano ya ha comenzado a sufrir, además de los apagones, la falta de insumos médicos y otros bienes esenciales. A pesar de las amenazas de Trump de sancionar a quienes ayuden a Cuba se ha puesto en marcha una importante red de solidaridad con la isla.
En Argentina, el gobierno obedece a los dictados de la Casa Blanca pero un amplio arco de organizaciones (entre muchas otras las dos CTA, el Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba, Partido Comunista, Asociación Americana de Juristas, Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad) lanzó el pasado miércoles una campaña nacional para recaudar fondos y enviar ayuda humanitaria directa a la isla caribeña.
México y Rusia han sido los primeros países en advertir que, más allá de las amenazas estadounidenses, la ayuda a Cuba es prioridad. La presidenta Claudia Sheinbaum envió dos buques con cientos de toneladas de leche líquida y en polvo, productos cárnicos, galletas, arroz y artículos de higiene personal.
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Rusia, además de criticar las medidas de EE.UU., aseguró que brindará ayuda energética. El Ministerio de Desarrollo ruso dijo al diario Izvestia que “se espera que Rusia pronto suministre petróleo y derivados a Cuba en calidad de ayuda humanitaria”. El vocero presidencial, Dmitri Peskov, agregó: “Estos días hemos estado en contacto con nuestros amigos cubanos y hemos estado discutiendo opciones para ayudarlos”.
En honor al ensayo “Nuestra América” publicado por el patriota cubano José Martí en 1891, una numerosa coalición de movimientos sociales, sindicales y humanitarios organizó una misión marítima con ese nombre. La Flotilla Nuestra América zarpará en marzo con alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad. La flotilla busca romper el cerco naval estadounidense en el Mar Caribe así como el año pasado la Flotilla Sumud intentó, a través del Mediterráneo, ayudar a los palestinos de Gaza.
Nadie olvida los principios solidarios de la Revolución Cubana ni sus dos programas ejemplares que recorrieron el mundo: el “Yo sí puedo”, un plan de alfabetización que sólo en el siglo XXI alfabetizó a más de 10 millones de personas fuera de Cuba y las brigadas médicas que no sólo ayudaron a combatir epidemias como el ébola (Africa) y el Covid (Italia y otros países) sino que educaron a varias generaciones de médicos extranjeros.
Así lo recordó esta semana la ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff: “Tengo un enorme respeto y agradecimiento a Cuba. Durante mi gobierno no teníamos médicos suficientes. Si hoy Brasil tiene otra condición en la salud primaria se lo debemos a Cuba. Además, nos dejaron un modelo de conducta médica directa y personal. Los cubanos no ven al enfermo como un problema. Buscan conocer a la persona y lo tratan reconociendo en él a un ser humano”.
