El Gobierno de Santiago del Estero lleva adelante un estudio integral de los caminos rurales de toda la provincia con el objetivo de garantizar la conectividad vial ante posibles eventos climáticos adversos. La iniciativa, instruida por el gobernador Elías Suárez, forma parte de una estrategia preventiva frente a los efectos que podría ocasionar el fenómeno de El Niño durante el período 2026-2027, con lluvias intensas que pueden afectar la circulación en las zonas rurales.
Para desarrollar el relevamiento, la Provincia suscribió un Protocolo Específico de Asistencia Técnica con el Consejo Profesional de Ingeniería y Afines. El acuerdo fue firmado el 25 de agosto por el jefe de Gabinete de Ministros, Víctor Araujo; el ministro de Obras, Servicios Públicos y Agua, Aldo René Hid; el secretario ejecutivo del Consejo Económico Social, Miguel Ángel Mandrille; y el ingeniero agrónomo Mario Hugo Mondino, en representación de la entidad profesional.
Las tareas territoriales están a cargo del Centro de Ingenieros Civiles de Santiago del Estero, en el marco de un convenio de cooperación y fortalecimiento de capacidades técnicas firmado previamente, el 6 de julio. La coordinación general corresponde al Ministerio de Obras y Servicios Públicos, junto con el ingeniero civil Facundo Moya Cocco, designado por el Consejo Profesional.
El objetivo central del estudio es conocer el estado real de los caminos vecinales que conectan a las comunidades rurales con servicios esenciales. A partir de ese diagnóstico, las autoridades buscan identificar los sectores que requieren intervenciones prioritarias y planificar trabajos antes de que eventuales contingencias climáticas dificulten el tránsito.
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El relevamiento permitirá elaborar un mapa actualizado de la red vial terciaria, una clasificación de las condiciones de los caminos por regiones y departamentos y un plan de priorización de futuras obras. La información también servirá para establecer protocolos de asistencia que contribuyan a mantener la conectividad ante posibles emergencias.
El trabajo de campo y el análisis técnico tendrán un plazo de ejecución de diez meses. Durante ese período, se deberán presentar informes parciales de avance cada 60 días, con el propósito de evaluar el desarrollo de las tareas.
La iniciativa apunta a anticipar los efectos que las precipitaciones podrían tener sobre los caminos rurales, cuya transitabilidad resulta fundamental para la comunicación entre localidades y el acceso a servicios básicos.
Con el estudio, la Provincia busca contar con información técnica actualizada para definir dónde intervenir primero y orientar los recursos hacia los sectores más vulnerables. El diagnóstico permitirá establecer prioridades de infraestructura y planificar respuestas ante posibles dificultades de circulación durante el período climático previsto.
