A raíz de la inversión estatal provincial y las políticas de género impulsadas por el movimiento feminista, La Rioja registró una reducción en la tasa de nacimientos de madres adolescentes durante los últimos 11 años. Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), el indicador pasó de 33,9 nacidos vivos cada 1.000 mujeres de entre 10 y 19 años en 2013 a 7,8 en 2024, lo que representa una disminución de más del 75%.
El dato fue difundido en el marco del Día Mundial de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia, que se conmemora cada 26 de septiembre. Fue así que desde la Dirección General de Salud Perinatal, Niñez y Adolescencia destacaron la importancia de sostener las políticas de prevención y garantizar el acceso de las adolescencias a los servicios de salud.
"Los datos muestran que las estrategias de prevención pueden generar cambios concretos cuando existen políticas públicas sostenidas y articuladas. Pero la disminución de los indicadores no significa que el desafío esté resuelto. Detrás de cada número hay una adolescente, una historia y un contexto que debemos poder acompañar", señaló la coordinadora de Adolescencias de la Dirección General de Salud Perinatal, Niñez y Adolescencia, Viviana Stirnemann.
Anticonceptivos, salud y Educación Sexual Integral
Desde el área de Salud señalaron que la prevención del embarazo no intencional en la adolescencia requiere garantizar información, acceso a métodos anticonceptivos y atención sanitaria oportuna y confidencial, además de fortalecer la Educación Sexual Integral (ESI).
En ese sentido, Stirnemann explicó que "prevenir empieza mucho antes de un embarazo: cuando una adolescente encuentra un servicio de salud accesible y confidencial, cuando puede recibir consejería y acceder a métodos anticonceptivos, cuando tiene Educación Sexual Integral en la escuela y cuando existen adultos y redes que pueden escucharla y acompañarla sin prejuicios".
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La funcionaria también destacó la necesidad de articular el trabajo entre los sistemas de salud y educación, los organismos de protección de derechos, las familias y las organizaciones de la comunidad. En los casos de embarazos a edades tempranas, planteó además la importancia de analizar las circunstancias que atraviesa cada niña o adolescente y detectar posibles situaciones de vulnerabilidad.
"Hay que ampliar la mirada y preguntarnos qué está ocurriendo alrededor de esa niña o adolescente, si existen situaciones de violencia, si pudo acceder a los servicios que necesitaba y qué redes de protección están disponibles. La respuesta debe ser integral y articulada", sostuvo.
Prevención y proyectos de vida
Desde Salud también remarcaron que la prevención del embarazo no intencional está vinculada con las oportunidades que tienen las adolescencias para continuar sus estudios, cuidar su salud, construir vínculos protectores y desarrollar sus proyectos personales.
"Hablar de prevención es también hablar de oportunidades. Queremos que cada adolescente pueda tomar decisiones, construir autonomía, permanecer en la escuela, desarrollar vínculos protectores y proyectar su futuro. La salud integral forma parte de ese proyecto de vida", afirmó Stirnemann.
Finalmente, la coordinadora llamó a sostener las acciones destinadas a las adolescencias y a facilitar el acceso a los servicios de salud y a la información: "Este 26 de septiembre es una oportunidad para renovar la responsabilidad colectiva: hacer que los sistemas sean más accesibles, fortalecer la ESI, garantizar el acceso oportuno a la salud y a la protección de derechos y acompañar las trayectorias de las adolescencias".
